CDMX. (RI Noticias).-El anuncio de que México será la sede del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en 2028 fue anunciado con gran entusiasmo por el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Durante su declaración, Ebrard no solo celebró la noticia, sino que también aprovechó para elogiar la gestión y el trabajo en el país de la actual presidenta, Claudia Sheinbaum.
“Significa… el 61% del PIB de todo el mundo. O sea, es la esfera económica más relevante del mundo. Y la sede va a ser aquí en 2028. Se aprobó por unanimidad, si no, no podría ser la sede. Y significa también una muestra de confianza, de respeto, reconocimiento a lo que México está haciendo y a cómo está conduciendo nuestra presidenta los destinos del país”.
No obstante, el optimismo oficial contrasta fuertemente con la realidad social que se vive en México, marcada por crecientes protestas en contra del gobierno debido a los altos índices de inseguridad.
Este evento, que agrupa a potencias como China, Estados Unidos, Japón y Canadá, se plantea como una oportunidad única para la diversificación económica y el estrechamiento de lazos con la cuenca del Pacífico, impulsando las relaciones comerciales y el desarrollo de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes).
Sin embargo, el voto de confianza internacional hacia México parece chocar con el sentir de amplios sectores de la población. Mientras el gobierno celebra el reconocimiento de las economías más grandes del mundo, en las calles se multiplican las manifestaciones de hartazgo. La persistente crisis de inseguridad, con cifras alarmantes de violencia, crimen organizado e impunidad, es el principal motor de estas protestas, que exigen resultados concretos y no solo promesas de progreso futuro



