La caída y detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no se quedó en el Palacio de Miraflores. La intervención generó, de forma colateral, alertas en América Latina. Desde Washington comenzó a dibujarse un escenario de presión directa sobre México para no intervenir en favor del chavismo, frenar los envíos de petróleo a Cuba y combatir al narcotráfico.
Analistas y especialistas de alto perfil en nuestro país y en la Unión Americana advierten que no deben minimizarse, porque el tono no es de rutina, sino una señal de hasta dónde puede llegar Estados Unidos cuando decide actuar contra quienes lo desafían.
La operación que derivó en la captura del líder venezolano, sostienen los consultados, dejó una lectura simple: si Washington decidió cruzar esa línea, también puede usar ese precedente como palanca para ordenar el tablero en otros frentes que considera prioritarios.

“No se metan”: la advertencia de EUA
Para Samuel González Ruiz, extitular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO), la detención de Nicolás Maduro deja un mensaje “muy claro” y se resume en dos palabras: “No se metan”. En su lectura, eso es lo que está diciendo el gobierno norteamericano.
“Este es un asunto que estamos viendo nosotros con Venezuela” y “no vamos a permitir que se meta un gobierno latinoamericano”; si alguien lo hace, advierte, “ya tendrá las consecuencias”. Por eso, sostiene, es un tema de prudencia que debe pesar sobre el gobierno mexicano.
“Estamos en un momento muy delicado de la relación en el mundo”. Explica que antes se hablaba de un paradigma de delincuencia organizada, pero que hoy se está pasando a uno de lucha contra el terrorismo. En ese escenario, subraya, el poderío que mostró Estados Unidos en Venezuela fue “tremendo” y afirma que a Maduro “se lo advirtieron”: “o se iba o iban a ir por él”.
“Hagan más contra el narco o habrá consecuencias”
El analista estadounidense Richard Downie, experto en seguridad global y política internacional, asegura que México debe tener cuidado después de la detención de Nicolás Maduro. En su lectura, el mensaje de Donald Trump es directo, no es retórica suelta. El gobierno mexicano debe reforzar el control y el combate contra los cárteles de narcotráfico que hoy operan en el país.
Downie subraya que Trump es difícil de predecir y que esa incertidumbre también es parte de la presión. La captura de Maduro dice, fue inesperada en muchas partes y dejó a otros países con una idea rondando la cabeza: “uy, estamos próximos”.

Para el militar retirado de la Unión Americana, lo preocupante es que estas señales se enmarcan en una estrategia de seguridad nacional distinta a la de otros presidentes y en una visión donde Estados Unidos busca volver a ser el poder predominante en el hemisferio. En esa lógica, alerta, Trump no sólo habla de México, también lanza amenazas a Colombia y mete en la ecuación a Cuba.
Samuel González Ruiz, coincide en que México no debe tomar a la ligera esas advertencias cuando el mensaje es “hagan más”. Las califica como una amenaza “muy fuerte” y las aterriza en un punto: la posibilidad de usar drones contra jefes de la droga en distintos lugares del país.
Lo describe como una acusación directa, un aviso frontal de “puedo usarlo”. Y remarca que nadie duda de la capacidad militar de Estados Unidos ni de la dificultad de responderle, como quedó claro en la operación del sábado pasado.
México en la mira
José Antonio Newman, especialista en seguridad nacional e inteligencia, considera que México no puede dejar pasar como si nada las alertas de Donald Trump sobre el narcotráfico. Su argumento es directo: la investigación de Estados Unidos contra Nicolás Maduro podría arrojar complicidades en México, y lo peor, dice, sería que la presidenta Sheinbaum “deje pasar estos pronunciamientos” creyendo que “no va a pasar nada”.
Insiste en que el tema debe tomarse en consideración, medirse con cuidado y empezar a trabajar, porque “a la larga algo puede suceder”; en cambio, si se atiende a tiempo, sostiene, “no va a pasar lo que pasó en Venezuela”.

Newman coloca el foco en las raíces que, a su juicio, han echado los cárteles no sólo en Venezuela, sino también en México, y en dos vínculos que considera clave: la relación entre cárteles venezolanos y cárteles mexicanos, y la relación entre autoridades mexicanas y cárteles venezolanos.
“Ahí está, está apuntada”, afirma, y plantea que hay algo que escuchar y algo que investigar. Por eso cree que la peor salida es “sentar raíces” en la idea de que “no pasa nada”.
Según el experto, habrá presión y detenciones en Venezuela que terminen en Estados Unidos y que, desde ese punto, empiece a salir información sobre redes entre grupos criminales, autoridades de Venezuela con México y al interior de México. Y remata con no se trata sólo de narcotráfico, sino de un fenómeno delictivo que hoy engloba tráfico de armas, tráfico de personas y trata, en un entramado de “muchas relaciones”.

No más petróleo para Cuba
Para José Antonio Newman, México no debe tomar a la ligera el tema de los envíos de petróleo a Cuba, es un punto sensible. Su preocupación no se limita a que el crudo llegue a la isla, sino a una pregunta que, dice, cambia todo el tablero: “quién sabe cuál sea el destino final de todo ese petróleo”. Newman pone sobre la mesa que probablemente Cuba ni siquiera sea el destino final, sino apenas un lugar de tránsito hacia otros puntos, y lo traduce en una advertencia concreta: “dejen de mover petróleo, dejen de financiar con petróleo”, no sólo al gobierno cubano, sino “de paso” a otros lugares.
Newman anticipa que el caso del petróleo y el antecedente de lo que México financió mediante el envío de médicos al gobierno cubano pueden convertirse, en algún momento, en motivo de un pronunciamiento del gobierno norteamericano.
Para el experto, la geopolítica regional cambió y otros países han cobrado relevancia, mientras que a Estados Unidos no le está gustando la relación de ciertos gobiernos con Cuba y con Venezuela, y menciona que eso ya se vio también con El Salvador y con Colombia.
Desde Estados Unidos, Richard Downie, coincide en que México debe tener cuidado con esos embarques de petróleo a Cuba, especialmente a partir de la detención de Maduro y de las limitaciones previas que Washington impuso al petróleo venezolano.
Recuerda que Cuba ya tenía problemas con la luz, con la electricidad y el suministro, y que con la salida de Venezuela y el control que ejerce Estados Unidos al seguir mirando y sancionando el petróleo que sale desde Venezuela, Cuba va a recibir menos petróleo, lo que puede derivar en más problemas económicos, con implicaciones políticas que podrían impactar al gobierno cubano.

En ese escenario, plantea que el pensamiento por parte del secretario de Estado, Marco Rubio, es que esa salida puede abrir una crisis en Cuba que incluso podría significar “el fin de ese gobierno.
Downie explicó que a partir de la estrategia de seguridad nacional que Trump publicó el mes pasado, en diciembre, y con el deseo de volver a colocar a Estados Unidos como el poder predominante en el hemisferio occidental, México debe cuidarse con los embarques de petróleo a Cuba.




