La postemporada entra en su punto más intenso con ocho equipos aún con vida y una narrativa sobre la mesa: la lucha entre la experiencia y el hambre de gloria. En medio de un grupo de quarterbacks que persiguen el mayor logro de sus carreras, sólo uno sabe lo que es levantar el trofeo Vince Lombardi: Matthew Stafford.
El mariscal de campo de los Rams de Los Ángeles se presenta como el referente de jerarquía en estos playoffs, respaldado por el título obtenido en el Super Bowl LVI. Una credencial que lo coloca un paso adelante en un escenario donde la presión y las decisiones marcan la diferencia.
Caleb Williams, CJ Stroud, Brock Purdy, Josh Allen, Sam Darnold, Bo Nix y Drake Maye representan a una generación decidida a cambiar su destino. Cada uno cuenta con la responsabilidad de liderar a su franquicia y mantener vivo el sueño de obtener un campeonato.
Allen y Purdy ya conocen el roce de las instancias finales, mientras que Stroud y Nix encarnan la renovación y la promesa de una nueva era en la liga.
Maye carga en sus hombros el peso de regresar a una de las franquicias más ganadoras a su punto más alto, demostrando que el fantasma de Tom Brady en Nueva Inglaterra quedó en el pasado. Lo mismo con Williams, quien busca revivir las viejas glorias del equipo de Chicago.
Los playoffs no sólo definen a un campeón. Para Stafford, es reafirmar su lugar en la élite; el resto, romper la barrera y demostrar que están listos para el relevo de la NFL.




