Culiacán, Sin (RI Noticias).- A tres semanas del ataque armado que marcó su vida, la diputada local Elizabeth Montoya Ojeda reapareció públicamente para compartir su testimonio sobre la agresión que sufrió el pasado 28 de enero junto a su compañero legislador Sergio Torres Félix, en pleno centro de la capital sinaloense.
En entrevista, la representante de Movimiento Ciudadano habló de las secuelas físicas que enfrenta y dejó claro que su intención es volver al Congreso del Estado una vez que concluya su proceso médico.
“Perdí un ojo, pero aquí estamos. Eso es lo importante”, expresó con determinación.
La legisladora detalló que, además de la pérdida, sufrió fracturas en pómulo y nariz, por lo que ha sido sometida a cirugías reconstructivas y aún tiene pendiente otra intervención antes de reincorporarse a sus funciones.
“Fue un milagro”
Montoya relató que los hechos ocurrieron en cuestión de segundos y que, en un inicio, no comprendía lo que sucedía. Recordó que el vehículo en el que viajaban se detuvo bruscamente y al voltear observó que Sergio Torres estaba herido. Instantes después sintió sangre en el rostro y perdió el conocimiento.
Autoridades estatales han informado que al menos seis personas habrían participado en el atentado.
Desde su convicción religiosa, la diputada calificó su supervivencia como “un milagro”, al considerar la intensidad de los disparos. Indicó que cuando volvió en sí, ya se encontraban en el sitio elementos de la Guardia Nacional y corporaciones estatales, quienes los auxiliaron y trasladaron para recibir atención médica.
Sergio Torres, estable
Respecto a la salud de Sergio Torres Félix, señaló que se encuentra estable y confía en que pronto pueda despertar para continuar con el trabajo legislativo que ambos desempeñan en el Congreso de Sinaloa.
También agradeció al personal médico que la atendió durante su hospitalización, a la dirigencia nacional de su partido y al gobernador Rubén Rocha Moya por el acompañamiento brindado en estos días.
Sobre el posible móvil del atentado, Montoya aseguró que no existían antecedentes de amenazas ni conflictos personales o políticos que anticiparan una agresión de este tipo.
“Somos personas de trabajo, nunca hemos tenido relación con ningún grupo delictivo. Las diferencias han sido políticas, como ocurre en la democracia”, puntualizó.
Pese a las secuelas físicas, la diputada reiteró que su compromiso con la ciudadanía permanece intacto. Aseguró que buscará retomar sus actividades con serenidad y continuar impulsando iniciativas en favor de niñas, niños, adolescentes y adultos mayores, además de trabajar por la recuperación de la paz en Sinaloa.
“Seguimos aquí y no nos rendimos”, concluyó.



