La desigualdad salarial entre hombres y mujeres continúa siendo una realidad en el mercado laboral, aunque presenta avances en ciertos sectores, particularmente en el empleo formal, así lo señaló Montserrat Aldave, economista de Casa de Bolsa Finamex, quien destacó la necesidad de analizar factores estructurales para entender y combatir esta problemática.
La especialista explicó que, pese a los avances en materia de equidad de género en espacios políticos y de representación, la brecha salarial sigue vigente en el ámbito económico, incluso cuando mujeres y hombres cuentan con la misma preparación académica, experiencia y ocupan puestos similares, los ingresos de los hombres suelen ser superiores.
Este fenómeno refleja, según Aldave, un problema estructural que va más allá de decisiones individuales y que está vinculado a condiciones históricas, sociales y económicas que han limitado el acceso equitativo a oportunidades laborales, la persistencia de esta desigualdad evidencia que los avances en paridad no necesariamente se traducen en una equidad económica real.
Existe optimismo
No obstante, la economista subrayó que existen señales alentadoras, de acuerdo con su análisis, la brecha salarial tiende a reducirse de manera significativa cuando las mujeres se integran al empleo formal, esto se debe a que este tipo de trabajo ofrece condiciones más reguladas, acceso a prestaciones y mayor estabilidad, lo que contribuye a disminuir las diferencias en ingresos.
En este sentido, Aldave destacó la importancia de que las políticas públicas se enfoquen en fortalecer la infraestructura del empleo formal y en generar condiciones que faciliten la incorporación de más mujeres a este sector, señaló que entender la diferencia entre la estructura económica general y las dinámicas del empleo formal es clave para diseñar estrategias efectivas.
Empleo formal es un factor clave
La especialista explicó que el empleo formal proporciona certidumbre y respaldo institucional, elementos que ayudan a garantizar mejores condiciones laborales para las mujeres, entre estos factores se encuentran contratos regulados, acceso a seguridad social y mecanismos de supervisión que limitan prácticas discriminatorias.
Sin embargo, el reto sigue siendo amplio, especialmente en un país donde una proporción considerable de la población trabaja en la informalidad, en estos espacios, las condiciones laborales suelen ser más precarias y menos reguladas, lo que amplifica las desigualdades de género y dificulta la implementación de medidas correctivas.
Aldave enfatizó que avanzar hacia una mayor equidad salarial requiere no solo de legislación, sino también de políticas integrales que promuevan el acceso al empleo formal, fortalezcan la infraestructura laboral y fomenten la igualdad de oportunidades desde la formación profesional hasta la inserción en el mercado de trabajo.
Asimismo, subrayó que la reducción de la brecha salarial no solo es un tema de justicia social, sino también un factor clave para el desarrollo económico, una mayor participación equitativa de las mujeres en el mercado laboral puede impulsar la productividad y contribuir al crecimiento sostenible. En este contexto, el desafío para autoridades, empresas y sociedad en general es consolidar los avances y cerrar las brechas persistentes, con el objetivo de construir un entorno laboral más justo e incluyente.



