Mazatlán, Sin. (RI Noticias).- Los recientes hechos de violencia que han sacudido al puerto, incluyendo el uso de artefactos explosivos y otros incidentes graves, han generado una fuerte preocupación en la esfera política local. La regidora de Mazatlán, My-Lai Quintero, expresó su alarma por la escalada de inseguridad y cuestionó abiertamente la efectividad de las medidas implementadas hasta ahora por las autoridades.
La regidora Quintero manifestó su angustia por la ciudadanía ante la ola de incidentes, que incluyó el reciente secuestro de la esposa de un comunicador y el asesinato de una mujer días antes. “Definitivamente la situación que está pasando ya nos rebasó”, afirmó la funcionaria municipal al señalar que la percepción de que todo marcha bien no corresponde con la realidad que vive el puerto.
“Yo creo que las políticas públicas en el tema de seguridad no han sido las adecuadas. Ayer, lamentablemente, la esposa de un compañero de los medios de comunicación fue privada de su libertad. Ahorita precisamente le estaba pidiendo yo al secretario de Seguridad Pública que se le corriera la atención, que quería saber qué es lo que está pasando, porque eso fue anoche, antenoche fue una mujer también asesinada. ¿Qué más va a pasar para que el gobierno pueda voltear a decir que en Sinaloa sí pasan las cosas y que Mazatlán? Pues también estamos viviendo la misma situación”.
En un pronunciamiento directo sobre la estrategia de seguridad vigente, My-Lai Quintero declaró que la situación amerita un cambio de enfoque contundente. La regidora enfatizó que la insistencia de algunas autoridades en presentar cifras positivas no refleja el caos y la alerta que se vive en las calles de Mazatlán e hizo un llamado urgente a la acción coordinada en los tres niveles de gobierno para revertir esta situación.
Finalmente, My-Lai Quintero hizo un exhorto al gobernador para que se fortalezca la coordinación entre los niveles nacional, estatal y municipal. Insistió en la necesidad de aplicar “políticas más duras y contundentes” en materia de seguridad, argumentando que las medidas actuales de “abrazos y besos no es suficiente” y que la ciudadanía no merece vivir con el temor constante de no regresar a salvo a casa.



