Mazatlán, Sin (RI Noticias).– Este 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, la fe volvió a hacerse presente en la Catedral Basílica de La Inmaculada Concepción, aunque de una manera distinta. Gloria Osuna, mujer de profunda devoción, cumplió 50 años de participar de forma ininterrumpida en esta celebración, pero por primera vez tuvo que modificar la forma de conmemorarla debido a la violencia que se vive en el estado.
Desde muy temprano, acompañada de su familia, Gloria acudió a la Catedral como lo ha hecho durante décadas. En otros años, explicó, también visitaba templos de catecismo en comunidades de la sierra, a donde llevaba a niñas y niños vestidos con penachos para honrar a la Virgen.
Sin embargo, la situación de inseguridad y el desplazamiento forzado en esas zonas la obligaron a cambiar sus planes. Ante las advertencias por el peligro, decidió no trasladarse a la sierra y optó por realizar una peregrinación local.
“Nos mandaron avisar que no fuéramos porque había mucho peligro. Lo que hice fue organizar una peregrinación por los sectores de Cristo, por las calles, y repartir los penachos entre las personas que participaron”, relató.
Gloria reconoció que la violencia ha afectado directamente su labor y su tradición, al punto de ya no poder trabajar con los niños en esas comunidades. Aun así, afirmó que hoy más que nunca la fe debe convertirse en un llamado colectivo.
A pesar del contexto adverso, la devoción guadalupana de Gloria Osuna se mantiene firme, adaptándose a las circunstancias, pero sin perder el sentido profundo de la celebración: la esperanza y la oración por un Sinaloa en paz.



