Culiacán , Sin (RI Noticias).- María Isabel Cruz Berna, líder del colectivo Sabuesos Guerreras, compartió el doloroso camino que ha recorrido durante nueve años tras la desaparición de su hijo Yosimar.
Asegura que nunca quiso estar al frente de una lucha por personas desaparecidas, pero el dolor fue más fuerte que el miedo de no saber el paradero de su hijo, la sacó de casa para buscarlo y para hacer visible la grave problemática que se vive en el estado.
La lider comentó que muchas madres y familias viven en una sociedad apática, donde se piensa que “mientras no me toque, no pasa nada”, sin embargo, cuando la desaparición llega a un hogar, el silencio se rompe y surge el grito de exigencia.
Para ella, dijo, esta es una de las luchas más sensibles y dolorosas, ya que la violencia se ha normalizado en Sinaloa.
En estos nueve años que ella tiene buscando a su hijo Yosimar, señala, que son cientos las familias que han sufrido una desaparición y tan solo en esta guerra que lleva más de un año, 3 mil 500 personas desaparecidas.
“Imagínate si en este año que tuvimos más de 3 mil 500 desaparecidos, nos juntáramos las 3 mil 500 familias colapsáramos un estado y colapsáramos todo un sistema, más sin embargo, no es así. No quisiera decir que la vida de unos vale más que otros pero se nota y se ve que no se juzga y creo que todas las familias tienen derecho a gritar pero vuelvo a lo mismo mientras no te toca no gritas”.
La exhibición de fotografías que presentó este lunes a las afueras de catedral representa dijo apenas una parte de todo lo que ha vivido en esta lucha por encontrar a su hijo, la cual demuestra el desgaste, la espera y el sufrimiento que una madre enfrenta al buscar a su hijo.
Recordó que al inicio no existían comisiones de búsqueda ni de víctimas, y que aunque hoy hay avances y más atención por parte del gobierno, aun así son insuficientes frente al aumento de las desapariciones.
María Isabel explicó que no fue un mensaje lo que la impulsó a buscar a Yosimar, sino el dolor, que la sacó de la parálisis y la llevó incluso a fosas clandestinas, para entender la desaparición desde otra realidad.
Aunque exigir que aparezca con vida parece imposible, insiste en la importancia de la unión entre víctimas para exigir justicia.
Sobre los casos mediáticos y operativos rápidos para algunas personas públicas, sostiene que todas las vidas deberían tener el mismo valor y que nadie debería recibir privilegios por su fama.
En su colectivo, agregó el caso de mayor antigüedad es de 14 años, y después de dos años una desaparición ya se considera de larga data.
Finalmente, afirma que esta manifestación y la exhibición son una forma de visibilizar nueve años de lucha incansable.




