Familiares, amigos y colegas sepultaron ayer a José Antonio Jiménez Nevárez, minero hermosillense cuyo cuerpo fue recuperado de una fosa clandestina en el Municipio de Concordia, Sinaloa.
El trabajador de la compañía Vizsla Silver había sido privado de la libertad el pasado 23 de enero por un grupo armado que irrumpió en el complejo habitacional donde descansaba el personal.
Durante la ceremonia fúnebre, el féretro de madera fue acompañado por un retrato donde se le veía sonriendo. Sobre esa fotografía, sus seres queridos colocaron su chaleco naranja y su casco blanco, el uniforme que portaba diariamente para llevar el sustento a su hogar.
Jiménez Nevárez, de 34 años, se desempeñaba como coordinador de seguridad industrial y salud ocupacional en el proyecto Pánuco, cargo que ocupaba al momento de ser extraído de su campamento por un grupo armado.
Su compañera de vida manifestó que la ausencia de José Antonio representa un quiebre para su familia, pues él se encontraba en la región serrana con el único fin de proveer los recursos necesarios para el bienestar de sus hijas.
Saliste a buscar el sustento para darle lo mejor a tus hijas, que no les faltara nada, y ahora les faltas tú, pero sé que desde el cielo las cuidarás como siempre lo hiciste”, expresó la viuda, quien ahora queda al cuidado de dos niñas de 5 y 10 años.
“Con mucho cariño te vamos a recordar, corazón”, publicó.
SE SUMA A CONDOLENCIAS
A las condolencias públicas se sumó Ana Guadalupe Jiménez Cota, quien se identificó como su familiar.
“Siempre en mi corazón mijo. Nos dejas un gran dolor, pero siempre que te miraba con una gran Sonrisa y un fuerte abrazo, así te voy a recordar toda mi vida y te voy a querer siempre. José Antonio Jiménez Nevárez vuela alto a los brazos de Dios”, le expresó.
En redes sociales, otros allegados sostuvieron que su recuerdo permanecerá ligado a la integridad con la que desempeñaba su oficio.
No es posible que un profesional y profesionista como él, que trabajaba honradamente para llevar sustento a su casa, le hayan arrebatado sus sueños por unos delincuentes que no tienen nada que perder y están podridos por dentro”, posteó Rosales Cristina Lidia, empleada del sector minero.
El hallazgo de José Antonio ocurrió el pasado 6 de febrero en una fosa clandestina ubicada en la localidad de El Verde, donde también fueron identificados otros cuatro compañeros originarios de Zacatecas, Chihuahua, Guerrero y el propio Sinaloa.



