Este martes, durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el estado de su reforma electoral en la Cámara de Diputados, luego de que el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, reconociera públicamente el lunes que la iniciativa no cuenta con los votos suficientes para alcanzar la mayoría calificada necesaria en el pleno, debido a las reservas expresadas por el PT y el PVEM.
La respuesta de Sheinbaum fue directa ante la pregunta de si haría un último llamado a esas bancadas para sumar apoyos, la mandataria se deslindó de cualquier presión política y trasladó la responsabilidad al Congreso: “Cada quien que decida. Yo cumplí con la gente”.

El respaldo ciudadano como argumento central
Lejos de negociar en los pasillos, Sheinbaum optó por recurrir a las cifras. Citó encuestas que, según indicó, muestran que más del 80% de la población mexicana está de acuerdo con los puntos centrales de la reforma que ella misma envió al Legislativo. Entre los aspectos más respaldados destacó dos:
- Los diputados de representación proporcional sean elegidos directamente por la ciudadanía
- Se reduzcan los montos destinados al financiamiento de partidos políticos y a los procesos electorales.

“La gran mayoría del pueblo de México está de acuerdo con la propuesta que envié. Yo cumplí, ya depende de los diputados cómo van a ejercer su voto”, afirmó la presidenta, cerrando así cualquier especulación sobre si su gobierno intensificaría la presión sobre los aliados legislativos díscolos.
El escenario legislativo: comisiones hoy, pleno mañana
El contexto de la declaración es relevante. Las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política-Electoral de la Cámara de Diputados fueron convocadas a una reunión extraordinaria este martes a las 18:00 horas para discutir y votar el dictamen. En esta primera etapa basta con mayoría simple, terreno en el que Morena tiene los números suficientes.
El verdadero obstáculo llega después. De aprobarse en comisiones, la reforma pasaría al pleno posiblemente este miércoles, donde la aprobación exige mayoría calificada: al menos 334 votos de los 500 diputados. Morena no llega a ese umbral por sí sola y necesita a sus aliados del PT y el PVEM, precisamente los que han adelantado reservas o rechazo a partes del proyecto.
Monreal, quien ha sostenido reuniones con los coordinadores de ambas bancadas, reconoció que no espera un cambio de postura y que respetará el sentido del voto de cada partido. La reforma que modifica 11 artículos de la Constitución podría así quedar truncada en su etapa definitiva, no por la oposición, sino por las fisuras dentro del propio bloque oficialista.



