En las últimas semanas las tensiones en Medio Oriente han ido en aumento, generando una volatilidad en los mercados financieros a nivel global, lo que podría derivar en varios episodios de aversión al riesgo dentro del sector inversionista.
A pesar de la difícil situación, especialistas prevén que el atractivo en mercados emergentes como México o Brasil podrían conservarse, incentivados por las tasas de interés y por el papel de distintas naciones del continente que son productores de materias primas.
Derivado de los conflictos geopolíticos, los inversionistas reducen su exposición a los activos que se consideran riesgosos e incrementan posiciones en dólares, oro o bonos del Tesoro, denominados estos episodios como “risk-off”.
En el contexto actual, existe un impacto particular en los energéticos, especialmente por la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz donde se comercia globalmente la mayor parte de petróleo y gas.
Precio del petróleo ante guerra de Medio Oriente
El petróleo ha reportado un repunte en sus precios en las últimas semanas, causando pánico acerca del futuro de la inflación global y el crecimiento económico, ya que la escalada del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán ha llevado al crudo a registrar costos de hasta 120 dólares por barril. Este monto es consecuencia de posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz, lugar por donde pasan aproximadamente el 20% del suministro mundial, de acuerdo con especialistas.
Otra de las afectaciones, es la rotación hacia activos ligados al sector energético, la cual lleva acumulando rendimientos superiores a 20% en lo que va del 2026.

Cambios en las exportaciones e importaciones
El alza de precios en los energéticos añade un elemento fundamental entre las economías emergentes, el cual deriva de que algunos países podrían beneficiarse del alto valor del petróleo.
México, a pesar de que continúa importando combustibles refinados, también sigue teniendo una posición relevante como productor y exportador de crudo. Adicionalmente a eso, se pueden favorecer diversas naciones de América Latina cuya estructura exportadora sea dependiente de este tipo de materias primas.
Tipo de cambio
En el caso del país, la guerra en Medio Oriente podría provocar cambios en el tipo de cambio, debido a que el peso mexicano se ocupa principalmente como instrumento de cobertura global ampliando sus movimientos frente al dólar.
México dispone de múltiples amortiguadores macroeconómicos que han permitido frenar las afectaciones externas en los últimos años, como el alza en las tasas de interés, el régimen cambiario flexible y las reservas internacionales.
De acuerdo con analistas, el mercado accionario acumuló 6.6% desde su máximo en febrero, pero continúa mostrando señales de estabilización tras episodios de recuperación intradía.
Tras estos datos, el contexto de la región podría registrar mayor volatilidad a una salida estructural de capitales, con la condición de que el conflicto armado no provoque un choque energético prolongado que impacte de manera directa la inflación global o el ciclo de tasas de interés.



