El crecimiento de la investigación en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) se refleja con claridad en el aumento de sus integrantes dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI). De acuerdo con la doctora Marcela de Jesús Vergara Jiménez, coordinadora general de la Dirección General de Investigación y Posgrado, la institución pasó de 574 investigadores reconocidos en 2024 a un total de 720 en la convocatoria 2025; de estos, 313 son mujeres y 407 son hombres.
Este avance representa un incremento cercano al 20 por ciento, con 146 nuevos miembros que fortalecen la presencia científica de la universidad. De cara a la convocatoria 2026, la institución ya impulsa procesos de capacitación para mantener esta tendencia.
El dinamismo también se observa en los proyectos estratégicos de ciencia fundamental y humanística: mientras que en 2024 se aprobaron siete iniciativas, para 2025 la cifra alcanzó los 30 proyectos financiados. De estos, siete se orientan a la divulgación y transferencia del conocimiento mediante congresos, simposios, talleres y cursos especializados, mientras que los 23 restantes corresponden a investigaciones en distintas áreas del saber. Entre las líneas que hoy concentran la atención académica destacan:
• La inteligencia artificial aplicada a las ciencias naturales y de la salud.
• El uso de machine learning.
• El desarrollo de alimentos funcionales.
• Investigaciones en ciencias del mar y economía.
La doctora Vergara Jiménez reveló que la vinculación con el sector productivo también es parte fundamental de esta dinámica. A través de la Oficina de Transferencia de Tecnología, se busca conectar el conocimiento generado en las aulas con las necesidades sociales y empresariales; actualmente, se desarrollan cinco proyectos en colaboración con instituciones interesadas en soluciones científicas y tecnológicas.





En el ámbito del posgrado, destaca la reciente integración de once nuevos programas al Sistema Nacional de Posgrados (SNP). “Actualmente, la universidad cuenta con 146 programas, muchos de ellos con orientación profesionalizante, que complementan a los de investigación básica”, señaló la coordinadora. Este modelo, subrayó, es el motor que impulsa la formación de las nuevas generaciones de científicos.
Desde la perspectiva institucional, la investigación en la Universidad Autónoma de Sinaloa se consolida como uno de los ejes centrales de su desarrollo. En este escenario, la universidad mantiene una visión orientada a responder a las demandas sociales y científicas del entorno, fortaleciendo la formación de recursos humanos de alto nivel, la producción de conocimiento y su transferencia hacia los sectores productivos y la sociedad.
Compromiso, ética y vanguardia
Tras delinear el panorama institucional sobre el papel de la investigación en la universidad, la mirada se traslada al terreno personal, donde los indicadores se convierten en una responsabilidad cotidiana. En este punto surge la voz de la doctora Alma Yadira Quiñonez Carrillo, integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) en el área de Ingeniería, quien concibe su nombramiento como un compromiso permanente con la calidad científica y la ética del conocimiento.
Especialista en Inteligencia Artificial y profesora investigadora de tiempo completo en la Facultad de Informática Mazatlán, sostiene que pertenecer al sistema implica mantenerse en la frontera del conocimiento en un campo que evoluciona con rapidez. Señala que no se trata únicamente de publicar en revistas de alto impacto, sino de desarrollar investigación rigurosa que responda a problemas reales y contribuya al desarrollo tecnológico con responsabilidad social.
Para la investigadora, el reconocimiento también conlleva una responsabilidad formativa. Además de su producción científica y colaboraciones internacionales, imparte clases en licenciatura y maestría, y dirige tesis, convencida de que la ciencia pierde sentido si no se comparte. El propio sistema valora de manera significativa la formación de nuevos investigadores, pues a través de ella se asegura la continuidad del trabajo académico y la consolidación de los cuerpos académicos.
Desde su perspectiva, la investigación se mueve en tres planos: el científico, el formativo y el social. En este último, la inteligencia artificial no debe verse solo como una herramienta tecnológica, sino como un instrumento de transformación. Sus proyectos, que abarcan aplicaciones en educación, salud, agricultura y análisis de datos, buscan generar soluciones concretas. “La investigación que no impacta a la sociedad pierde sentido”, afirma contundentemente.
Excelencia en la investigación y compromiso social
Para el doctor Esteban Vázquez Becerra, pertenecer al SNII (Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores) dentro del área de Físico Matemáticas y Ciencias de la Tierra es una validación del trabajo que realiza diariamente, tanto en el aula como en el campo. Desde la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Espacio (FACITE), asume la evaluación constante como una parte natural de su oficio: investigar, enseñar y formar profesionales bajo estándares nacionales e internacionales.
Más allá de los artículos y reportes científicos, el doctor coloca en el centro la formación de sus alumnos. Para él, dirigir una tesis de licenciatura tiene el mismo peso que asesorar un doctorado, pues considera que es ahí donde comienza el verdadero relevo generacional. Trabajar con jóvenes, impulsarlos y ser testigo de su crecimiento académico constituye el sentido más profundo de su labor universitaria.
Su investigación se desarrolla en un terreno sumamente concreto: el monitoreo de obras de ingeniería civil mediante tecnología satelital. Estructuras como puentes, presas y edificios son sometidas a su análisis técnico para determinar su estabilidad y comportamiento físico.
Al final, su convicción es clara: la investigación universitaria debe tener un sentido social. Evaluar infraestructuras, detectar posibles riesgos y aportar información técnica útil a la comunidad transforman el conocimiento en prevención y bienestar. Es ahí, sostiene, donde la ciencia demuestra que realmente está al servicio de la sociedad.



