Si fuiste al mercado en los primeros días de marzo y sentiste que todo estaba más caro, no fue tu imaginación. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI confirmó hoy que la inflación general anual se ubicó en 4.63% durante la primera quincena de marzo de 2026 —casi un punto porcentual más que el 3.67% registrado en el mismo periodo del año pasado.
Y la variación quincenal de 0.62% es la más alta registrada en la primera quincena de marzo en al menos una década.

El jitomate, el pollo y los vuelos: los culpables del alza
Los números no mienten: el jitomate se disparó 32.17% en solo dos semanas, convirtiéndose en el producto con mayor impacto sobre la inflación general del periodo. Le siguen el transporte aéreo con un alza de 21.86% y la calabacita con 16.78%. El limón subió 13.11% y el tomate verde, 10.79%.
En conjunto, frutas y verduras registraron un incremento quincenal de 8.34% y un alza anual de 23.91%. Ese número es el que más duele en los mercados y en las cocinas de México.
El componente que explica gran parte del problema es el índice de precios no subyacente —el que mide productos con precios más volátiles como alimentos frescos y energéticos— que creció 1.96% en la quincena y 5.18% anual. Muy por encima del índice subyacente, que subió apenas 0.22% quincenal y 4.46% anual: señal de que la economía estructural se mantiene más estable, pero la vida cotidiana duele más.
Lo que sí bajó: Internet y el huevo
No todo fueron malas noticias. Los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga bajaron 3.47%, el huevo descendió 1.33% y el servicio de internet cayó 1.29%. También se abarataron los nopales (-5.49%), la carne de cerdo y algunas frutas.
La categoría de información y comunicación es la única que registra una variación anual negativa: -0.92%. En medio de todo, la conectividad se abarató.

¿Dónde se sintió más? Estado de México y Puebla encabezan el golpe
La inflación no pegó igual en todo el país. Las entidades donde más subieron los precios fueron el Estado de México (1.02%), Puebla (0.96%) y Tlaxcala (0.93%). A nivel ciudad, Izúcar de Matamoros encabezó la lista con 1.41% quincenal, seguida de Toluca con 1.04%.
En el extremo opuesto, Baja California Sur (0.17%), Chihuahua (0.31%) y Ciudad Juárez (0.11%) registraron los menores incrementos. La geografía de la inflación en México refleja, en parte, la distancia a los mercados de abasto y la dependencia de productos agropecuarios locales.
Lo que más le pesa al bolsillo: Alimentos y salud
Visto por tipo de gasto, alimentos y bebidas no alcohólicas acumulan una variación anual de 7.42% —la más alta de todas las categorías de consumo. Los restaurantes y servicios de alojamiento subieron 7.21% anual y los servicios educativos, 5.94%.
La canasta de consumo mínimo —el conjunto de bienes básicos que mide el INEGI junto con el CONEVAL para seguir el nivel de vida de los hogares más vulnerables— creció 0.69% quincenal y 4.61% anual. En 2025, ese mismo indicador subió apenas 0.07% quincenal. El contraste es brutal.

El contexto que no hay que perder de vista
Esta cifra llega en un momento en que el Banco de México mantiene su política monetaria bajo observación constante, y en que las negociaciones del T-MEC ponen presión sobre los precios de insumos y cadenas de suministro. Una inflación anual de 4.63% no es catastrófica, pero sí está lejos del objetivo del 3% que persigue Banxico, y la tendencia al alza respecto al año pasado es una señal que merece seguimiento.



