Mazatlán, Sin. (RI Noticias).- La zona costera de Mazatlán enfrenta un fenómeno de privatización en cubierta donde el libre tránsito hacia las playas se ve severamente limitado por el desarrollo inmobiliario y hotelero. Aunque la Ley General de Bienes Nacionales establece que estos son espacios públicos de uso común, en puntos críticos como Cerritos, Playa Brujas y la Zona Dorada se han cerrado ventanas al mar que históricamente permitían el paso peatonal.
La situación obliga a ciudadanos y turistas a rodear grandes complejos y condominios para encontrar una entrada, dejando tramos de hasta un kilómetro sin una conexión digna entre la vía pública y la arena.
El acaparamiento de espacios no solo se limita a los accesos, sino que se extiende a la propia franja de arena mediante la saturación de mobiliario comercial. En zonas como Playa Gaviotas y frente a hoteles de renombre en la Zona Dorada, la invasión de camastros, sombrillas y estructuras de renta genera una percepción de exclusividad para huéspedes, desplazando a quienes no consumen en dichos establecimientos.
Incluso en áreas populares como Playa Pinitos y la Avenida del Mar, el mobiliario de palapas y restaurantes reduce drásticamente el espacio disponible para el uso gratuito de las familias locales.
A pesar de las constantes denuncias ciudadanas y el registro de estos puntos de conflicto, las autoridades federales encargadas de la vigilancia ambiental, como Semarnat, Profepa y Zofemat, han mantenido una postura de inacción que permite la persistencia de estas irregularidades.
El bloqueo de accesos mediante mallas ciclónicas y la ocupación irregular de la Zona Federal Marítimo Terrestre continúan sin sanciones efectivas ni operativos de liberación, lo que fomenta que los intereses comerciales prevalezcan sobre el derecho constitucional al libre esparcimiento.



