Isis Saraí Bolaños, presidenta de la Fundación Valentina Niños con Autismo AC, destacó la relevancia de la concientización sobre esta condición en el marco del Día Internacional para la Concienciación sobre el Autismo, conmemorado cada 2 de abril. Durante una entrevista, enfatizó que el autismo es una condición del neurodesarrollo que requiere comprensión y apoyo, no una enfermedad.
La especialista explicó que no se trata de una enfermedad, ya que no tiene cura, sino una condición que afecta la comunicación, la interacción social, la conducta y el procesamiento sensorial de las personas. Los indicadores de autismo suelen manifestarse entre los dos y tres años de edad, aunque en algunos casos los atrasos del desarrollo pueden observarse antes, permitiendo un diagnóstico temprano a partir de los 18 meses. Las investigaciones subrayan que la intervención precoz es crucial para obtener resultados positivos a lo largo de la vida de las personas.
Bolaños aclaró que no existen pruebas de laboratorio para detectar el autismo durante la gestación o al nacer. Por ello, la observación de rasgos específicos por parte de los padres es fundamental. Entre las señales de alerta se incluyen la falta de contacto visual, la dificultad para establecer comunicación visual o verbal, la ausencia de risa compartida, juegos repetitivos o incomprensibles, y movimientos como caminar de puntitas o aletear.
No se sabe cuáles son las causas del autismo
Sobre las causas del autismo, la presidenta de la fundación indicó que aún no hay un estudio definitivo que determine qué lo provoca.
“Lo que tiene más peso sí puede ser lo genético, que es una de las cosas que ahorita tienen más peso, lo genético y lo ambiental”.
Añadió que las teorías con mayor respaldo apuntan a factores genéticos y ambientales, desmintiendo la creencia de que las acciones de los padres durante el embarazo puedan ser una causa. Por tanto, hizo un llamado a los padres a no sentirse culpables.
Isis Saraí Bolaños resaltó que el autismo no presenta características físicas evidentes, lo que a menudo dificulta la empatía social hacia actitudes o reacciones propias de la condición. Explicó que, al ser un espectro, los niveles de apoyo necesarios varían significativamente entre cada individuo. Algunas personas pueden desarrollar habilidades excepcionales en áreas de su interés, mientras que otras requieren acompañamiento diario para actividades básicas como la alimentación o el aseo personal.
“El autismo no tiene características físicas evidentes, lo que complica más que las personas tengan empatía ante actitudes o reacciones propias de la condición”.
¿Las personas con autismo pueden tener una vida plena?
Respecto a la posibilidad de que las personas con autismo tengan una vida plena, Bolaños afirmó que con el acompañamiento adecuado y la atención temprana, pueden asistir a la escuela, trabajar y formar una familia. Sin embargo, advirtió contra la romantización de la condición, reconociendo las dificultades que enfrentan muchas familias y la discriminación social.
“Que puedan ir a la escuela, que puedan trabajar y que puedan a lo mejor tener una familia, sí. Pero no quiero romantizar el autismo totalmente en eso por los diferentes tipos de apoyo. También hay mamás que pasan ratos difíciles con sus hijos y personas dentro del espectro que la tienen difícil día a día porque la sociedad juzga y señala muy fácilmente y no abren camino a oportunidades”.
En México, la situación se complica por la falta de registros precisos de diagnósticos, especialmente en adultos. Se estima que hay aproximadamente 45,000 registros de niños diagnosticados desde 2007, lo que sugiere una cifra mucho mayor de personas sin un diagnóstico formal. Muchos adultos crecen sin comprender que sus dificultades sociales, sensoriales o de rutina tienen un nombre, lo que puede generar frustración.
Bolaños enfatizó la importancia de alzar la voz y difundir información para que más personas accedan a un diagnóstico y reciban el apoyo necesario. Concluyó con un mensaje de esperanza y acción para la sociedad.



