Mazatlán, Sin. (RI Noticias).- El uso y consumo de granos modificados genéticamente representa una amenaza tangible para la salud de la población y el equilibrio del ecosistema, debido a su toxicidad y la falta de regulación fronteriza por parte de gobierno federal para impedir su entrada al país, señaló Gerardo Alberto Cisneros Valles, presidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Mazatlán.
Agregó, que esta situación refleja una política que prioriza los intereses de las grandes industrias por encima del bienestar de los ciudadanos y la viabilidad del campo mexicano. Criticó que la administración federal haya perdido la batalla legal contra Monsanto y otras firmas, permitiendo la distribución de maíz amarillo transgénico en productos de consumo humano como cereales.
“Es fácil de comprobar que es dañino. Con eso nada más. ¿Quién va a producir la miel? En una de tantas ocasiones la respuesta de ella (Claudia Sheinbaum) fue, ya se tiene un proyecto para polinizar con drones. O sea que tenemos que depender siempre del gobierno, de la industria de las semillas, de las transnacionales porque ya no va a haber insectos polinizadores. Es más fácil de comprobarles que es un daño los transgénicos para la humanidad”, puntualizó el dirigente.
Aseguró que el gobierno prefiere proteger los intereses de la industria y mantener acuerdos comerciales nocivos antes que garantizar que los mexicanos consuman alimentos libres de agroquímicos y agentes cancerígenos.
El líder agrario advirtió que no es necesario esperar a que la población enferme para actuar, pues el daño es tangible en el campo y en las farmacias de los hospitales que ya están rebasadas. Urgió a las autoridades federales a cerrar las fronteras a la importación de estos granos y a priorizar la producción nacional, que ofrece un alimento sano pero que ha sido abandonada por la falta de apoyos y visión de Estado.
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