Groninga, Países Bajos.– Luego de una odisea de tres años que parece sacada de un guion de cine, la obra The Parsonage Garden at Nuenen in Spring (1884), de Vincent van Gogh, ha vuelto a su hogar en el Groninger Museum. La pieza, que fue sustraída durante la madrugada en 2020 mientras estaba en préstamo en otro recinto, representa la única pintura del genio neerlandés en la colección de esta institución.

La recuperación del cuadro en septiembre de 2023 fue tan insólita como su desaparición: la obra fue entregada al investigador de arte Arthur Brand envuelta en una funda de almohada y dentro de una bolsa azul de Ikea. Richard Bronswijk, jefe de la unidad de delitos artísticos de la policía neerlandesa, confirmó personalmente su autenticidad antes de su regreso oficial.
Una restauración que reveló secretos La restauradora Marjan de Visser fue la encargada de sanar las “cicatrices” que el cuadro sufrió durante su tiempo fuera del entorno controlado del museo. Mediante el uso de luz ultravioleta y el estudio de las cartas de Van Gogh, De Visser identificó y eliminó intervenciones de un aficionado que, en 1903, retocó el rostro de la mujer en la pintura para intentar venderla más fácil en una galería.
Además, el proceso permitió retirar capas de pigmentos ajenos al original que ocultaban el verdadero color y la técnica que el artista concibió hace más de 140 años.

Orgullo neerlandés El museo ha decidido ser transparente con la historia de la pieza, exhibiéndola junto a una pantalla digital que muestra el antes y el después de la restauración. Más que una simple pieza recuperada, el regreso de esta obra —que retrata el jardín donde Van Gogh vivía con sus padres en Nuenen— simboliza la resiliencia del patrimonio cultural frente a la delincuencia.




