Por primera vez en la historia moderna, una generación está obteniendo resultados inferiores en pruebas académicas respecto a la que le precedió. Así lo afirma el neurocientífico Jared Cooney Horvath, de la Universidad de Melbourne, quien advierte que la Generación Z está marcando el fin del “Efecto Flynn” —el crecimiento constante del cociente intelectual que caracterizó al siglo XX—.
Según la investigación presentada ante el Senado de Estados Unidos, el uso excesivo de pantallas está atrofiando funciones cognitivas básicas como la memoria, la lectoescritura y la capacidad de resolución de problemas. “Cuanto más inteligentes se creen, más tontos son en realidad”, sentenció Horvath, refiriéndose a la percepción inflada que los jóvenes tienen de sus propias habilidades digitales.

El cerebro vs. la pantalla El estudio identifica que los adolescentes pasan más de la mitad de su tiempo despiertos frente a un dispositivo. Esta sobreexposición afecta directamente el aprendizaje profundo, ya que la biología humana está diseñada para aprender a través de la interacción social y el estudio analítico, no mediante la búsqueda superficial de información en internet.
El regreso al papel y lápiz Uno de los hallazgos más alarmantes es que el 40% de la Generación Z presenta dificultades para escribir a mano. Este desplazamiento de la escritura tradicional no es solo un tema estético: la ciencia demuestra que escribir a mano activa regiones cerebrales clave para la retención de información.
Ante este panorama, países como Suecia ya han comenzado a limitar el uso de computadoras en las aulas, regresando a los libros de texto y la caligrafía para intentar contrarrestar el impacto negativo de la digitalización.

Identidad de la Generación Z A pesar de estos desafíos cognitivos, los nacidos entre 1995 y 2010 destacan por su rápida adaptación tecnológica y su fuerte compromiso con temas sociales como la salud mental, la diversidad y la sostenibilidad. Sin embargo, el reto actual para el sistema educativo será encontrar un equilibrio que permita aprovechar su conectividad sin sacrificar su desarrollo intelectual de fondo.



