Este 14 de abril de 2026, Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) dio a conocer el fallecimiento de una persona adulto mayor de 88 años de edad, quien padecía Parkinson desde hace más de 30 años de evolución, quien no recibía tratamiento por esta enfermedad, al mismo tiempo, fue diagnosticado con miasis asociada a gusano barrenador.
“Un caso aislado”, afirma Salud Oaxaca
Las autoridades sanitarias del estado informaron que al ingresar al hospital fue atendido conforme a los protocolos clínicos establecidos. Al tratarse de esta infestación, también se activaron los mecanismos de vigilancia epidemiológica para el análisis, notificación y seguimiento del caso.
En el comunicado destacan que la causa de muerte no fue la transmisión del gusano barrenador, sino que “está relacionado con las comorbilidades que presentaba el paciente, las cuales influyeron de manera determinante en su evolución clínica”.
Dentro del cuadro general, la miasis fue identificada como una condición asociada, “un padecimiento poco frecuente”, describe el documento.
Servicios de Salud de Oaxaca sumieron que se trata de un caso aislado, “sin riesgo para la población”, exhortaron al personal de cuidados de pacientes a mantener estrictas medidas de higiene, sobre todo en heridas como:
- Llagas
- Úlceras
- Cortes o cirugías recientes
- Hay más de 20 mil casos acumulados de gusano barrenador
- Del 20 de noviembre de 2024 al 13 de abril de este año, el el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Secretaría de Agricultura ha registrado al menos 20 571 casos acumulados de gusano barrenador, siendo el sector ganadero donde más ha impactado.
Mientras que la especie humana ha alcanzado 204 registros, siendo Chiapas el de mayor repunte con poco más de la cifra total. Actualmente, estas dependencias afirman que solo hay un caso activo en humanos, en el estado de Guerrero.
Así es cómo afecta el gusano barrenador al humano
El gusano barrenador provoca miasis en humanos, una infestación originada por las larvas de las moscas Cochliomyia hominivorax y Chrysomya bezziana. Estas larvas se desarrollan en heridas abiertas o mucosas, alimentándose del tejido vivo tras la deposición de huevos por parte de la mosca, que eclosionan en un periodo de 12 a 24 horas. Su presencia en el tejido sano genera dolor, supuración, mal olor, inflamación y necrosis.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la sensación de movimiento o picazón, gusanos visibles en la lesión, dolor punzante, retraso en la cicatrización, fiebre y mal olor.
La miasis puede agravarse cuando existen enfermedades previas como diabetes, hipertensión o trastornos autoinmunes, lo que favorece la aparición de infecciones bacterianas. En ausencia de tratamiento, las complicaciones pueden poner en riesgo la vida del paciente, por lo que es fundamental buscar atención médica ante cualquier signo de infestación.



