La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se encuentra en una coyuntura política y diplomática delicada luego de recientes acontecimientos en Chihuahua y Sinaloa que han incrementado la presión en la relación bilateral con Estados Unidos, de acuerdo con un análisis publicado por The New York Times.

El medio estadounidense señaló que uno de los principales puntos de tensión gira en torno al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios, quienes fueron denunciados en Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, particularmente relacionados con el delito de tráfico de drogas. Este caso ha colocado al gobierno mexicano ante la posibilidad de atender una solicitud de detención y eventual extradición.
En este contexto, también se reportó un incidente previo en el que dos agentes vinculados a la CIA habrían muerto durante un operativo no autorizado en territorio mexicano, lo que generó fricciones adicionales entre ambos países. A esto se sumó la acusación formal emitida por fiscales estadounidenses en Nueva York contra funcionarios mexicanos cercanos al partido Morena y al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum declaró que su administración no protegerá a personas involucradas en delitos, pero también advirtió que no permitirá injerencias extranjeras en asuntos internos, subrayando la necesidad de pruebas claras en las acusaciones. Aunque ha evitado respaldar de forma contundente a Rocha Moya, tampoco ha dado paso a la solicitud estadounidense, manteniendo una postura intermedia mientras evalúa el caso.



