La llegada de la Generación Z al mercado laboral está cambiando la dinámica dentro de las empresas y generando choques entre generaciones.
De acuerdo con un estudio de Intelligent.com realizado a mil gerentes en Estados Unidos, el 18% de los jefes ha pensado en renunciar debido al estrés que les provoca dirigir a empleados jóvenes.

Además, el 51% aseguró sentirse frustrado al trabajar con integrantes de esta generación y el 44% dijo experimentar altos niveles de tensión.
Entre las principales razones mencionadas destacan el uso constante del celular durante la jornada laboral, dificultades para concentrarse, percepción de falta de iniciativa y diferencias en la ética de trabajo.
Especialistas señalan que gran parte del problema se debe a diferencias en expectativas y formas de comunicación. Muchos jóvenes pasaron años clave de formación durante la pandemia, lo que limitó su experiencia en ambientes laborales presenciales.
Sin embargo, también destacan que la Generación Z tiene fortalezas importantes, especialmente en habilidades tecnológicas y adaptación digital.
El fenómeno también impacta en México. Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad señalan que muchos profesionistas jóvenes enfrentan salarios bajos y dificultades para independizarse, mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta mayores niveles de ansiedad y agotamiento laboral entre este sector.
Expertos consideran que las empresas deberán adaptarse a nuevas formas de trabajo, con reglas más claras, retroalimentación constante y estrategias que faciliten la integración entre generaciones.




