Mazatlán, Sin (RI Noticias).- Cenar de forma habitual a altas horas de la noche puede tener un impacto significativo en la salud, de acuerdo con especialistas en nutrición y cronobiología, ya que el cuerpo funciona en sincronía con ritmos biológicos que regulan el sueño, las hormonas y el metabolismo.
Investigaciones del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) y estudios de universidades como Harvard señalan que comer tarde puede alterar la sensibilidad a la insulina, dificultar el control de la glucosa y favorecer el almacenamiento de grasa, incluso si la cantidad de comida no cambia. Esto ocurre porque el organismo procesa los alimentos de manera menos eficiente durante la noche.
Además, especialistas explican que cenar cerca de la hora de dormir puede interferir con la producción de melatonina, hormona clave para el descanso, lo que se traduce en problemas para conciliar el sueño, despertares nocturnos y menor calidad de descanso.
En el plano emocional, una revisión del NIH advierte que el desajuste del reloj biológico por comer tarde puede influir en neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo, aumentando niveles de cortisol nocturno y favoreciendo síntomas de ansiedad o irritabilidad.
Las recomendaciones internacionales sugieren cenar entre las 18:00 y las 20:00 horas, dejando al menos tres horas antes de dormir para facilitar la digestión y mejorar el descanso. Sin embargo, expertos señalan que el impacto puede variar según el estilo de vida, la actividad física y el cronotipo de cada persona.
En general, la crononutrición destaca que no solo importa qué se come, sino también a qué hora se hace, ya que sincronizar la alimentación con el reloj biológico puede contribuir a un mejor bienestar físico y mental.



