A unos días de que comience la Copa del Mundo 2026, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) presume una veloz remodelación de 500 millones de dólares. Ordenadas hace un año por el gobierno federal, las obras civiles orientadas a los pasajeros concluyeron el pasado 31 de mayo; sin embargo, la calidad y el alcance real de los trabajos ya están bajo el escrutinio público.
El reto no era menor: modernizar un aeropuerto de casi 100 años de antigüedad sin cerrar operaciones. Y aunque las autoridades aseguran estar listos al 100% para recibir a los millones de turistas, el colapso de una parte de un puente peatonal la semana pasada encendió las alarmas sobre las prisas en la construcción.

¿Qué cambió en el Benito Juárez?
Los oficiales de la Marina Armada de México, quienes operan el aeropuerto, insisten en que la inversión fue más allá de lo estético. Entre las mejoras operativas y de confort destacan:
- Adiós a las filas largas: Con 60 nuevos lectores automáticos y escáneres más potentes, el tiempo en filtros de seguridad bajó de 17 a solo 7 minutos.
- Migración exprés: Se triplicaron los módulos de entrevista y se instalaron puertas automáticas con reconocimiento facial.
- Pistas operativas: Se mejoró el drenaje en ambas pistas y se crearon nuevas vías de rodaje para que los aviones lleguen más rápido a las puertas. Esto permitió elevar el límite de vuelos de 44 a 46 por hora.
- Estética: Baños renovados, salas de espera más amplias, pantallas planas y mejores opciones de comida.
El debate: ¿Solución real o “curitas” para el torneo?
A pesar de los datos oficiales, expertos de la industria aérea como Peter Cerdá, director de la ALTA, señalan que las renovaciones son en gran medida cosméticas. Argumentan que el AICM llegó a un “punto de colapso” tras décadas de descuido y que estas obras son soluciones a corto plazo que no resuelven el problema de fondo: la falta de nuevas pistas y terminales para soportar el crecimiento de la región.
El origen de la saturación se remonta a 2018, cuando se canceló el nuevo aeropuerto de Texcoco. En su lugar se construyó el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) que, a pesar de absorber las operaciones de carga y recibir incentivos, apenas atendió a 7 millones de pasajeros el año pasado, frente a los 45 millones que abarrotaron el Benito Juárez.
La Marina confirmó que una vez que termine la fiebre mundialista de seis semanas, las obras operativas restantes se reanudarán. Queda en el aire si el rostro renovado del aeropuerto más importante del país resistirá el paso del tiempo o si volverá a verse superado por la demanda de una de las metrópolis más grandes del mundo.




