Lo que para muchas personas sería simplemente basura, para algunos seguidores de Taylor Swift se convirtió en un objeto de colección. Tras la boda de la superestrella del pop con Travis Kelce, celebrada el pasado 3 de julio en la ciudad de Nueva York, un artista decidió recoger los desechos que quedaron en las calles cercanas al evento, colocarlos en pequeños contenedores de plástico y venderlos como exclusivos recuerdos.
El responsable de la iniciativa fue el artista Justin Gignac, quien acudió vestido con un esmoquin a las inmediaciones del Madison Square Garden para recolectar residuos que habían quedado fuera del recinto. Posteriormente, organizó cada pieza en pequeños cubos transparentes, los selló herméticamente para evitar fugas y malos olores y los ofreció por 25 dólares cada uno.
La propuesta llamó rápidamente la atención de los seguidores de Swift, quienes agotaron todas las piezas disponibles en cuestión de horas. De acuerdo con Gignac, cada contenedor fue preparado como una escultura de colección inspirada en uno de los acontecimientos más comentados relacionados con la cantante.
Fanáticos de Taylor Swift compran la basura recogida cerca de su boda
Entre los objetos que terminaron dentro de los cubos se encontraban colillas de cigarros, un Ring Pop, varias pajillas, un AirPod izquierdo e incluso un kit de prueba de ovulación desechado. Todos fueron encontrados en los alrededores del lugar donde se llevó a cabo la celebración.
En la descripción publicada en su página web, el artista promocionó las piezas con un mensaje dirigido a los seguidores de la pareja: “Hay basura en el suelo después de la fiesta. Recogida al borde de una historia de amor a las afueras del Madison Square Garden, lo más cerca que podrías haber estado del gran día de Taylor y Travis sin invitación“.
Gignac aclaró que ninguno de los objetos provenía del interior de la boda ni podía atribuirse a los invitados del evento. Explicó que toda la basura fue recolectada en las calles, fuera de las barricadas instaladas alrededor del recinto.
Incluso bromeó sobre no haber recibido invitación para la celebración. En una entrevista con la estación de radio estadounidense Kiss925, comentó que no tuvo acceso al evento y que, por esa razón, no pudo conseguir “la buena basura” que pudiera encontrarse dentro de la fiesta.
El artista señaló que este tipo de proyectos forman parte de su trabajo desde hace 25 años. Durante ese tiempo se ha dedicado a recolectar basura en distintos puntos de la ciudad de Nueva York para convertirla en piezas de colección que vende a personas de diferentes partes del mundo como recuerdo de acontecimientos relevantes o momentos que generan gran interés público.



