Francia se ha convertido en el primer país europeo en prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años, tras la aprobación de una nueva ley por el Senado y la Asamblea Nacional. Con esta decisión, el país se suma a Australia, que fue el primero en implementar una medida similar, convirtiéndose en el segundo Estado del mundo en establecer este tipo de restricción.
La iniciativa busca proteger a los adolescentes de los riesgos asociados al uso temprano de plataformas digitales, como la exposición a contenidos nocivos, el ciberacoso y la adicción tecnológica. El gobierno francés argumenta que la medida responde a una creciente preocupación social y científica sobre los efectos de las redes en la salud mental y el desarrollo de los jóvenes.
La ley establece que los menores de 15 años no podrán abrir cuentas en redes sociales, y las empresas tecnológicas estarán obligadas a verificar la edad de los usuarios mediante sistemas más estrictos. Además, se prevén sanciones para aquellas plataformas que incumplan las disposiciones, con el objetivo de garantizar un entorno digital más seguro.
La decisión ha generado un intenso debate en Europa y en el mundo. Por un lado, se reconoce la necesidad de proteger a los menores de los riesgos digitales; por otro, surgen cuestionamientos sobre la viabilidad de aplicar controles efectivos y sobre el impacto que esta medida tendrá en la libertad de expresión y en la vida social de los adolescentes. Con esta medida, Francia abre un camino que podría inspirar a otros países europeos a adoptar políticas similares.



