Estados Unidis.- El llamado “zar de la frontera” de Estados Unidos generó polémica al declarar que los migrantes que murieron por disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deberían haber acatado las órdenes de las autoridades. Sus palabras llegan en medio de la indignación por los recientes casos de violencia en operativos migratorios.
Entre las víctimas se encuentran el mexicano Lorenzo Salgado y el colombiano Johan Durán, quienes fallecieron tras recibir disparos de agentes de ICE en Houston y en otro operativo fronterizo. A estos hechos se suma la muerte de un tercer migrante, que perdió la vida al ser embestido durante un control de tráfico.
El zar de la frontera defendió la actuación de los agentes, argumentando que los migrantes se resistieron y pusieron en riesgo la seguridad de los oficiales. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y comunidades migrantes han cuestionado duramente esta postura, señalando que responsabilizar a las víctimas invisibiliza el uso excesivo de la fuerza y normaliza la violencia institucional.
Las declaraciones han reavivado el debate sobre los protocolos de ICE y la necesidad de revisar las prácticas de detención y control en operativos migratorios. Activistas insisten en que la migración debe abordarse como un fenómeno social y humanitario, no como un asunto de seguridad nacional que justifique desenlaces fatales.
En México y Colombia, los casos han causado consternación y llamados a sus gobiernos para exigir justicia y garantías de respeto a los derechos humanos de sus ciudadanos en territorio estadounidense. La presión internacional aumenta, mientras las familias de las víctimas reclaman verdad y reparación.



