China.- Xu Jiayin, fundador del conglomerado inmobiliario Evergrande, fue sentenciado a cadena perpetua en China tras ser hallado culpable de fraude financiero, sobornos y desfalco. La decisión judicial marca el desenlace de uno de los colapsos empresariales más sonados de la historia reciente del país, que dejó al descubierto las debilidades del modelo de crecimiento basado en deuda y especulación inmobiliaria.
Evergrande, creada en 1996 en Shenzhen, se convirtió en símbolo del auge económico chino. Con proyectos en todo el país y una salida a bolsa en Hong Kong en 2009, la empresa alcanzó una capitalización de más de 50 mil millones de dólares. Xu Jiayin, también conocido como Hui Ka Yan, llegó a ser el hombre más rico de China, con una fortuna que lo colocaba en la cúspide del poder económico. Sin embargo, el rápido crecimiento estuvo sustentado en endeudamiento masivo y prácticas financieras cuestionables.
El Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen dictó la sentencia de cadena perpetua contra Xu Jiayin, además de ordenar la confiscación de todos sus bienes y la pérdida de sus derechos políticos de por vida. Evergrande Group recibió una multa de 8,820 millones de yuanes, mientras que Evergrande Real Estate fue sancionada con 7,000 millones de yuanes. Otros cinco directivos enfrentaron penas de entre seis y dieciocho años de prisión, y en total 56 personas vinculadas al grupo fueron condenadas.
La caída de Evergrande se aceleró en 2021, cuando la empresa incumplió pagos de su deuda, que superaba los 300 mil millones de dólares. En 2024, un tribunal de Hong Kong ordenó su liquidación y en 2025 sus acciones fueron retiradas de la Bolsa de Hong Kong. El colapso afectó a millones de compradores de vivienda, inversionistas y trabajadores, convirtiéndose en el símbolo de la crisis inmobiliaria china.
La imagen de Xu Jiayin durante el juicio, visiblemente envejecido y distante de la figura del magnate que dominaba el mercado hace apenas una década, refleja el giro radical de su destino. Su caso envía un mensaje político claro: el gobierno chino busca disciplinar a los grandes conglomerados y reafirmar su control sobre los excesos del sector inmobiliario. La historia de Evergrande y su fundador se ha transformado en una advertencia sobre los riesgos de un crecimiento basado en deuda y especulación, que terminó por derrumbar uno de los imperios más emblemáticos de la segunda economía mundial.



