Estados Unidos.- La Casa Blanca ha solicitado a México impedir incluso que sus propios ciudadanos lleguen a la frontera norte, lo que plantea un dilema jurídico y político para el gobierno de Claudia Sheinbaum. La presión se da en un contexto de detenciones récord en la frontera de más de 3,200 kilómetros, donde las autoridades estadounidenses registran el mayor número de cruces irregulares desde el inicio del segundo mandato de Trump.
Durante el encuentro diplomático, Marco Rubio pidió una “acción decisiva” no solo en materia migratoria, sino también contra el narcotráfico y las operaciones de los cárteles. Según Bloomberg, la administración republicana considera que México debe asumir un papel más activo en la contención de flujos migratorios y en la seguridad regional.
La portavoz de la Casa Blanca, Lauren Bis, declaró que “gracias al liderazgo del presidente Trump, tenemos la frontera más segura de la historia”, subrayando que durante 15 meses no se ha permitido la entrada de inmigrantes ilegales. Por su parte, el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, reiteró que la presión busca resultados inmediatos en migración y seguridad.
Hasta el momento, la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana no ha emitido comentarios oficiales sobre las exigencias de Washington. Analistas advierten que endurecer controles internos podría generar tensiones diplomáticas y afectar la movilidad laboral en comunidades fronterizas, además de aumentar la presión social en México.



