Estados Unidos.- La decisión del gobierno de Estados Unidos de transmitir en vivo la próxima ejecución de Nidal Hasan, exmayor del Ejército condenado por la matanza ocurrida en 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas, ha desatado una fuerte polémica dentro y fuera del país.
Organismos defensores de derechos humanos, expertos legales y legisladores de ambos partidos han cuestionado la medida, advirtiendo que convertir una ejecución en un espectáculo público podría tener consecuencias éticas y sociales graves.
Nidal Hasan, expsiquiatra militar del Ejército estadounidense, fue condenado a muerte por asesinar a 13 personas y herir a otras 32 durante un ataque perpetrado el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood. Durante el juicio militar celebrado en 2013, reconoció haber efectuado los disparos y argumentó que actuó para proteger a insurgentes islámicos en los conflictos de Irak y Afganistán. Un jurado militar lo declaró culpable de 45 cargos relacionados con asesinato premeditado y tentativa de asesinato, imponiéndole la pena de muerte.
La ejecución está programada para el próximo 3 de diciembre en la misma base militar donde ocurrió el ataque. Además, se realizará mediante un pelotón de fusilamiento, un método que no ha sido utilizado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desde 1945. De concretarse, será la primera ejecución militar estadounidense desde 1961 y la primera por fusilamiento en más de ocho décadas.

La controversia aumentó después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmara que el Pentágono permitirá que la ejecución sea observada públicamente y que será transmitida por internet.
Según las declaraciones difundidas por medios estadounidenses, la intención es que la sociedad vea las consecuencias de actos como el cometido por Hasan. Un funcionario del Pentágono confirmó posteriormente a Reuters que la ejecución será transmitida en vivo, aunque los detalles técnicos aún no han sido revelados



