Limoges, Francia. || (Ri Noticias)- El histórico Ayuntamiento de Limoges quedó prácticamente destruido luego de que un grupo de individuos provocara un incendio en el inmueble durante los disturbios registrados al finalizar una jornada de protestas sociales en Francia, este sábado 17 de octubre.

El edificio, inaugurado en 1883 y reconocido como monumento histórico desde 1975, sufrió daños severos cuando las llamas se extendieron por sus instalaciones hasta alcanzar el techo, cuya estructura terminó colapsando junto con el campanario.
De acuerdo con los reportes difundidos por medios franceses, un grupo de personas encapuchadas incendió primero un vehículo policial estacionado frente al Ayuntamiento; posteriormente, rompió ventanas para ingresar al inmueble y prender fuego en su interior.
El incendio se propagó rápidamente, mientras los bomberos trabajaban para contener las llamas y evitar que consumieran por completo las áreas que permanecían en pie. El prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate, informó que alrededor de dos terceras partes de la fachada habían desaparecido y calificó los daños como una catástrofe para el patrimonio histórico.
Alcalde condena el ataque

El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, expresó su indignación por la destrucción del inmueble y aseguró que se tomarán medidas para identificar y detener a quienes participaron en los hechos.
“No hay palabras para condenar lo que ha ocurrido, de tan abyecto que es”, declaró el funcionario, quien sostuvo que los actos violentos representan un ataque contra las instituciones y los símbolos de la República francesa.
Guérin también aseguró que, pese a los daños materiales, el gobierno municipal buscará mantener la continuidad de los servicios públicos y organizar su funcionamiento desde otras instalaciones. Según los reportes, las personas que se encontraban dentro del edificio lograron salir y no se habían informado lesionados entre ellas.
Protestas se extienden por varias ciudades

Los disturbios en Limoges ocurrieron en el contexto de una jornada nacional de movilizaciones contra el aumento del costo de vida, el deterioro de los servicios públicos y las condiciones de la educación, además de reclamos relacionados con la actuación policial.
Aunque numerosas concentraciones se desarrollaron de manera pacífica, en distintas ciudades se registraron enfrentamientos, incendios, saqueos y daños a vehículos y edificios.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, informó que las detenciones realizadas en el país ascendían a mil 200, de acuerdo con los reportes publicados durante la jornada.
La destrucción del Ayuntamiento de Limoges se convirtió en uno de los episodios más graves de las protestas, tanto por la magnitud de los daños como por el valor histórico y arquitectónico del inmueble. Las autoridades anunciaron que buscarán identificar a los responsables para que enfrenten las consecuencias legales correspondientes.



