Mazatlán, Sin (RI Noticias).- El padre Clemente Morales Topete fue víctima de torturas físicas y amenazas de muerte durante los tres días que permaneció secuestrado en Culiacán, de acuerdo con una circular emitida por la Diócesis, en la que se detallan las agresiones y afectaciones psicológicas que sufrió el sacerdote de 67 años.
El pasado 27 de octubre, Morales Topete regresó por sus propios medios a la casa parroquial, conduciendo su camioneta y con evidentes lesiones, golpes y quemaduras. Integrantes de su comunidad, sacerdotes, un médico y autoridades acudieron para auxiliarlo antes de trasladarlo a una clínica. La Fiscalía General del Estado confirmó posteriormente que presentaba diversas lesiones y que ya había rendido declaración; además, informó que contaba con medidas de protección y que la investigación continuaba por privación ilegal de la libertad y lo que resultara.
En su pronunciamiento del 1 de noviembre, el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, condenó la violencia contra el sacerdote y reconoció que los esfuerzos de las autoridades municipales, estatales y federales no han sido suficientes para recuperar la tranquilidad en la ciudad. Exigió fortalecer las estrategias de seguridad, prevención, búsqueda de desaparecidos y atención a las víctimas, además de que las instituciones presenten resultados verificables.
El obispo también dirigió un mensaje a quienes generan violencia en Sinaloa, a quienes pidió reflexionar sobre el daño que están causando y detener sus acciones. La Diócesis condenó expresamente las torturas físicas y psicológicas, así como las privaciones ilegales de la libertad, al considerar que atentan contra la dignidad humana.
Finalmente, Herrera Quiñónez convocó a familias, instituciones, organizaciones civiles y comunidades religiosas a trabajar por la reconciliación y la paz, aunque subrayó que las autoridades tienen una responsabilidad irrenunciable en la protección de la vida y la seguridad. Las investigaciones por la agresión contra el padre Clemente Morales permanecen abiertas y la Iglesia pidió evitar especulaciones o difundir información que pueda afectar el proceso.



