Mazatlán, Sin (RI Noticias).- Los productos “light” y los edulcorantes artificiales, vendidos como alternativas para reducir el consumo de azúcar, están bajo revisión debido a posibles efectos en el metabolismo y la regulación del apetito.
En un análisis presentado en el programa Punto Saludable, la conductora Ximena Tena explicó que estos sustitutos del azúcar no necesariamente representan una solución para combatir la obesidad, e incluso podrían influir en los mecanismos de saciedad del cerebro.
El uso de edulcorantes surgió como respuesta al impacto del azúcar en enfermedades como la diabetes y la resistencia a la insulina. Sin embargo, especialistas advierten que su consumo extendido podría estar generando nuevas preocupaciones de salud, especialmente en países como México, donde los índices de obesidad son elevados.
Uno de los puntos más discutidos es la posible alteración del “umbral del dulzor”, lo que modificaría la forma en que el cuerpo percibe la comida. Esto podría llevar a una mayor ingesta de alimentos, ya que el organismo no recibe señales claras de saciedad.
De acuerdo con lo expuesto, algunos estudios han observado cambios en la microbiota intestinal relacionados con ciertos edulcorantes, lo que podría influir en el metabolismo y el control del peso corporal.
Entre los más utilizados se encuentra la sucralosa, presente en marcas comerciales como Splenda, así como los polialcoholes (eritritol, sorbitol y maltitol), que pueden provocar efectos digestivos cuando se consumen en exceso. También se menciona el monk fruit, que en muchos casos se mezcla con otros ingredientes, y edulcorantes como la sacarina, cuyo uso ha disminuido en distintos países.
Ante este panorama, la recomendación es no asumir que un producto “sin azúcar” es automáticamente saludable y revisar cuidadosamente las etiquetas, ya que muchos productos incluyen otros tipos de endulzantes que también impactan los niveles de glucosa.



