Mazatlán, Sin. (RI Noticias).- La decisión de la Secretaría de Educación Pública de modificar el calendario para el ciclo escolar 2025-2026 ha sido interpretada por especialistas y directores de primaria como una evidencia clara de la fractura entre la administración federal y el sector educativo.
Hugo Aboites, investigador de la UAM, y Francisco Bravo, directivo escolar, coinciden en que esta medida refleja un centralismo obsoleto y un desconocimiento profundo de las dinámicas formativas actuales, lo que entorpece la relación con maestros y padres de familia.
Los expertos señalan que la falta de consenso en la toma de decisiones demuestra una gestión cerrada que ignora el impacto social de sus políticas. Al respecto, mencionan que no se trata solo de un error administrativo, sino de una postura que lastima los aprendizajes de millones de alumnos. Subrayan que la soberbia institucional impide reconocer las afectaciones a la comunidad escolar y a los diversos sectores económicos que dependen directamente de la actividad en los planteles.
Francisco Bravo Herrera destacó que el ajuste al calendario escolar afecta de manera desproporcionada a las familias donde las madres son el principal sostén económico, dejando a miles de niños sin el espacio seguro que representa la escuela.
Por otro lado, mientras el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se limitó a señalar que las modificaciones son facultad de la autoridad siempre que se respeten derechos laborales, los especialistas independientes insisten en que algo está mal en la comunicación gubernamental. La crítica central radica en que, por decisiones tomadas a puerta cerrada, se impacta la rutina de 28 millones de niños y adolescentes sin haber construido previamente un acuerdo con los verdaderos actores del sistema educativo.



