La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional ante el brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda, luego de un repunte en casos y fallecimientos.
El organismo detalló que se trata de la cepa Bundibugyo, una variante poco común para la cual actualmente no existe vacuna. Aunque la situación es grave, la OMS aclaró que aún no se cumplen los criterios para considerarla una pandemia.
Hasta el 16 de mayo, se han confirmado ocho casos en laboratorio y 246 sospechosos en la provincia de Ituri, en el este de la RDC, además de al menos 80 muertes sospechosas. También se reportó un caso en Kinshasa y un fallecimiento en Uganda vinculado a viajeros provenientes de la zona afectada.

Autoridades sanitarias africanas reportan cifras aún mayores, con 336 casos sospechosos y 88 muertes posiblemente relacionadas con el virus.
La OMS advirtió que el monitoreo es complicado debido a que el brote se desarrolla en una zona de difícil acceso, lo que limita el análisis de muestras y el control de la enfermedad.
El ébola es una enfermedad grave que se transmite por contacto con fluidos corporales de personas infectadas y puede causar fiebre hemorrágica. Los síntomas pueden tardar hasta 21 días en aparecer, periodo en el que las personas aún no son contagiosas.
En las últimas décadas, el virus ha provocado más de 15 mil muertes en África, siendo uno de los brotes más letales el registrado entre 2018 y 2020 en la RDC.
La OMS reiteró el llamado a reforzar las medidas sanitarias y la vigilancia epidemiológica para evitar una mayor propagación del virus.



