Mazatlán, Sin. (RI Noticias).- La falta de claridad institucional impera en el Gobierno de Sinaloa ante el próximo alumbramiento de la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla. A pesar de la relevancia que implica la ausencia de la titular del Ejecutivo, no existe un plan de acción público que determine quién asumirá las funciones estatales durante sus días de incapacidad, dejando la continuidad administrativa en una preocupante incertidumbre a pocos días de que se cumpla el plazo biológico.
Al ser cuestionado sobre la estrategia sucesoria y los términos de la licencia médica, el Secretario General de Gobierno, Pablo Francisco Bedoya Bañuelos, optó por evadir la responsabilidad de informar sobre el protocolo legal, limitándose a responder que “eso lo debería responder ella, la verdad yo no tengo ese dato, es ella quien valorará en su momento si pide licencia para tomar esos días cuando tenga su niña, pero es ella quien puede responder eso”.
Al desmarcarse de la situación, Bedoya Bañuelos evita dar certeza sobre la estabilidad del gobierno, delegando la responsabilidad de una explicación técnica y administrativa exclusivamente en la figura de la mandataria interina.
La evasiva del Secretario deja en el aire si la administración cuenta realmente con un orden de prelación establecido para no paralizar las decisiones gubernamentales. En un estado que enfrenta retos constantes en seguridad y economía, el hecho de que el segundo al mando desconozca o se niegue a detallar cómo se cubrirá el vacío de poder, proyecta una imagen de improvisación frente a un evento que era plenamente previsible.



