Mazatlán, Sin (RI Noticias).- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció que la relación entre México y Estados Unidos atravesaba un momento de cooperación sin precedentes hasta que el denominado caso de presunta operación de la CIA en Chihuahua provocó una crisis diplomática.
Durante su segunda Rendición de Cuentas, la mandataria afirmó que la coordinación bilateral en temas clave como migración y seguridad avanzaba de manera positiva desde el inicio de la administración de Donald Trump.
“Todo iba bien”, expresó al referirse al estado de la relación antes del incidente, destacando que incluso se alcanzaron resultados relevantes en materia migratoria.
En ese sentido, subrayó que “los encuentros en la frontera cayeron 97.5%”, cifra que atribuyó a la colaboración entre ambos gobiernos.
El punto de ruptura
La relación se tensó tras detectarse la presencia de agentes de una agencia estadounidense —identificada como la CIA operando en Chihuahua sin acreditación oficial ante la Secretaría de Relaciones Exteriores, como lo establece la legislación mexicana.
De acuerdo con la presidenta, la Fiscalía General de la República informó que dichos agentes localizaron un laboratorio de drogas, pero no realizaron acciones para desmantelarlo y posteriormente se retiraron del lugar.
Además, Sheinbaum señaló que dos de los agentes perdieron la vida en circunstancias que aún son investigadas por autoridades mexicanas. Ante estos hechos, el Gobierno de México exigió la salida del país de los agentes involucrados y reiteró que cualquier presencia extranjera debe apegarse a los canales legales correspondientes.
Extradiciones y tensión diplomática
La mandataria explicó que la situación se agravó días después, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó la detención con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos funcionarios en activo.
“Todavía no presentan las pruebas”, afirmó, al cuestionar la falta de evidencia pública en las solicitudes.
Sheinbaum calificó el hecho como inédito, al señalar que no existen antecedentes de que autoridades estadounidenses hayan solicitado la extradición de funcionarios electos en funciones, como gobernadores, legisladores o alcaldes.
Indicó que dos de las personas señaladas decidieron entregarse voluntariamente ante autoridades estadounidenses.
Soberanía como eje central
La presidenta enmarcó este episodio dentro de una discusión más amplia sobre la soberanía nacional y la autonomía de las instituciones mexicanas.
“¿Quién elige a los gobernadores? El pueblo”, sostuvo, al rechazar cualquier intento externo de influir en la permanencia de funcionarios electos.
Asimismo, comparó el momento actual con episodios históricos como la resistencia encabezada por Benito Juárez, al señalar que México debe defender su independencia frente a presiones externas.
Sheinbaum dejó en claro que será la Fiscalía General de la República la encargada de conducir las investigaciones correspondientes y actuar en caso de existir pruebas sólidas, subrayando que las decisiones sobre funcionarios mexicanos deben recaer exclusivamente en las autoridades nacionales.



