El gobierno de Estados Unidos endureció su postura contra el narcotráfico al advertir que funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con grupos criminales podrían convertirse en objetivos directos si no colaboran con las investigaciones. La advertencia fue hecha por la directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Sara Carter.
En entrevista, la funcionaria señaló que la administración de Donald Trump está enfocada particularmente en autoridades de Sinaloa relacionadas con el Cártel de Sinaloa y sus facciones, dejando claro que quienes no cooperen “serán puestos en la mira”.
Carter aseguró que las acciones conjuntas entre ambos países ya han dado resultados, como órdenes de captura y extradiciones, destacando operativos contra líderes del crimen organizado, entre ellos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación.
En paralelo, el Departamento de Justicia estadounidense reveló acusaciones contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como otros funcionarios, por presuntos vínculos con el narcotráfico, delitos que podrían derivar en condenas de hasta cadena perpetua.



