Dormir con el celular cerca de la cama es un hábito cada vez más común, pero también ha generado dudas sobre posibles riesgos para la salud, especialmente por la radiación que emiten estos dispositivos.
De acuerdo con la evidencia científica, los teléfonos móviles emiten radiación no ionizante, la cual no tiene la capacidad de dañar el ADN ni provocar alteraciones en las células del cerebro. Esto la diferencia de la radiación ionizante, que sí puede ser perjudicial.
Un análisis internacional reciente, basado en miles de estudios, no encontró relación entre el uso de celulares y el desarrollo de tumores cerebrales u otros tipos de cáncer. Además, los niveles de emisión de los dispositivos actuales se consideran seguros.

Sin embargo, especialistas advierten que el principal problema no es la radiación, sino el impacto del celular en los hábitos de sueño. La exposición a la luz de la pantalla y las notificaciones pueden mantener al cerebro en estado de alerta.
Esto provoca interrupciones en el descanso y dificulta alcanzar las fases más profundas del sueño, lo que a largo plazo puede afectar la salud, aumentando riesgos como fatiga, problemas de concentración y enfermedades cardiovasculares.
Ante ello, expertos recomiendan reducir el uso del celular antes de dormir y mantenerlo alejado de la cama para mejorar la calidad del sueño y el bienestar general.



