En un giro explosivo durante la cumbre de la OTAN, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la suspensión inmediata de todo comercio con España, aliado estratégico del bloque. La medida, justificada por el bajo gasto en defensa de Madrid y sus vínculos con Irán, desató un terremoto diplomático que amenaza con fracturar la unidad atlántica.
La decisión golpea de lleno a las relaciones bilaterales y abre un frente de tensión en plena guerra con Irán, colocando a España en el centro de la tormenta. Analistas advierten que este embargo comercial no solo representa un castigo económico sin precedentes contra un socio europeo, sino que también envía un mensaje de presión a otros países de la OTAN que, según Trump, “no cumplen con sus compromisos de defensa”.
Era la segunda vez que Trump ordenaba al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que suspendiera el comercio con España por su negativa a comprometerse con el nuevo objetivo de gasto en defensa de la OTAN, fijado en el 5% del PIB. Sin embargo, tras su primera promesa de este tipo en marzo, el comercio entre ambos países continuó con normalidad.
“No quiero hacer ningún tipo de comercio con ellos, ¿de acuerdo?”, dijo Trump, dirigiéndose a Bessent, quien respondió: “Sí, señor”. Trump añadió entonces: “Hazlo inmediatamente. Ni siquiera hables con ellos. Son un caso perdido. Son mala gente (…). Ganan mucho dinero a nuestra costa, y nos aseguraremos de que ganen mucho menos”.
La oficina del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que lidera un Gobierno de izquierda en minoría, dijo en un comunicado que tomaba las declaraciones de Trump “con tranquilidad y normalidad” y que no tenía intención de alterar las “magníficas” relaciones que mantenía con Washington.



