En un giro inesperado en las políticas migratorias de Estados Unidos, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) recibieron la orden de suspender en gran medida las detenciones de vehículos, según reportes de medios estadounidenses. La medida llega tras la muerte de dos migrantes —un mexicano y un colombiano— en operativos recientes, lo que ha desatado protestas y reclamos diplomáticos.
La directriz, dirigida a la división de Operaciones de Cumplimiento y Deportación, establece una pausa en las detenciones vehiculares, salvo en casos donde exista una orden penal contra una persona que se encuentre en un automóvil. Fuentes citadas por CNN señalaron que los agentes deberán coordinarse con otras agencias para ejecutar estas acciones de manera excepcional.
El cambio ocurre en medio de una creciente presión internacional. México presentó demandas ante el Departamento de Justicia y fiscalías estatales de EE.UU., denunciando que 17 mexicanos han muerto en operativos o bajo custodia del ICE en los últimos años.
EL CASO DEL JOVEN COLOMBIANO EN MAINE
La tensión se intensificó el pasado 7 de julio, cuando un agente del ICE disparó contra el migrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, durante un operativo para detener a otra persona que viajaba con él. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirmó que Salgado intentó usar su vehículo como arma, lo que llevó al agente a disparar “en defensa propia”.
La muerte de Salgado provocó una ola de indignación en Houston, donde manifestantes marcharon con pancartas bajo el lema “Justicia para Lorenzo”, exigiendo el fin de la violencia contra migrantes y mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades.



