Disputar una final internacional también representa un reto fuera de la cancha: conseguir boletos para familiares y personas cercanas.
Aunque los jugadores tienen asegurado su lugar en el partido, las entradas destinadas a sus invitados son limitadas y la cantidad varía de una selección a otra, ya que no existe una cifra oficial establecida para todos los equipos.
En torneos anteriores, algunos futbolistas revelaron haber recibido entre ocho y doce boletos para familiares directos, mientras que en otros casos las federaciones permitieron adquirir entradas adicionales si había disponibilidad.
Sin embargo, para muchos jugadores esa cantidad resulta insuficiente, ya que suelen viajar acompañados por padres, hermanos, pareja, hijos, representantes y amigos cercanos.
La razón es que gran parte de la capacidad del estadio se distribuye entre la venta al público, patrocinadores, áreas VIP, socios comerciales y compromisos oficiales, por lo que el número de boletos destinados a cada selección es reducido.
Por ello, incluso los protagonistas del encuentro enfrentan dificultades para conseguir lugares para todas las personas que desean acompañarlos en uno de los partidos más importantes de su carrera.



