Colombia.- Un camión cargado con explosivos estalló en la madrugada del 1 de agosto en Cúcuta, Norte de Santander, Colombia, dejando al menos once personas heridas, entre ellas ocho policías y tres civiles. El ataque ocurrió a pocos días de la investidura presidencial de Abelardo de la Espriella, lo que ha generado gran preocupación en torno a la seguridad del país en un momento político clave.
El presidente electo condenó de inmediato la escalada terrorista y afirmó que “el terrorismo no intimidará a Colombia”, subrayando que los responsables deberán ser capturados y juzgados con todo el peso de la ley. Las autoridades locales reportaron daños materiales significativos, incluyendo fachadas destruidas y vehículos calcinados, además de un cierre temporal de vías estratégicas en la zona.
La Policía Nacional anunció una recompensa de más de 32,000 dólares por información que permita identificar a los responsables del atentado. El general William Rincón se trasladó a Cúcuta para acompañar a los uniformados heridos y supervisar las investigaciones, mientras que el secretario de Seguridad de la ciudad calificó el hecho como “atroz y violento”.
El ataque se produce en una región donde el candidato de derecha obtuvo cerca del 80% de los votos en las elecciones recientes, lo que refuerza la lectura política del atentado. La investidura de De la Espriella está prevista para el 7 de agosto en Cali, con un despliegue de más de once mil soldados y policías para garantizar la seguridad del evento.



