Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez sorprendieron al mostrar nuevos detalles de su boda, celebrada el pasado 11 de agosto en Cascais, Portugal, tras diez años de relación. La pareja optó por una ceremonia privada en el salón de su propia casa, acompañada únicamente por sus hijos.
La fecha tuvo un significado especial, ya que coincidió con el décimo aniversario de su primer encuentro en Madrid. En declaraciones retomadas por Vogue, Georgina explicó que eligieron su hogar porque buscaban que sus hijos pudieran recordar ese espacio como el lugar donde sus padres se casaron.
“Ahora digo: ‘No. Quiero algo íntimo, con mi pareja y nuestros hijos, en casa’”, compartió la modelo.
Para la ocasión, Georgina dejó de lado el tradicional vestido de novia y lució un conjunto blanco de Gucci compuesto por una camisa de seda y una falda midi. Completó su imagen con tacones de la firma, maquillaje natural, el cabello suelto y joyería, entre la que destacó un collar de Chopard con un diamante de 50 quilates.
Cristiano también eligió Gucci, con un atuendo en tonos beige, camiseta blanca y mocasines personalizados.
La elección de la marca italiana estuvo ligada a la historia de la pareja, pues ambos se conocieron cuando Georgina trabajaba en una tienda Gucci de Madrid.
Después de la ceremonia civil, los recién casados acudieron al Santuario de Nuestra Señora de Fátima para recibir una bendición privada.
Aunque el enlace fue deliberadamente pequeño, Ronaldo adelantó que posteriormente podrían realizar una celebración más grande junto a familiares y amigos.



