Colombia.- El terremoto ocurrido en Colombia continúa dejando un saldo devastador. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que la cifra de fallecidos ascendió a 321 personas, mientras que se mantienen 257 desaparecidos. Además, el número de heridos se incrementó a 4 mil 595, reflejando la magnitud del impacto en las comunidades afectadas.
Las labores de rescate y búsqueda se mantienen activas en distintas zonas del país, donde brigadas locales e internacionales trabajan para localizar a quienes aún permanecen bajo los escombros o en áreas de difícil acceso. La emergencia ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades, que enfrentan grandes retos logísticos debido a los daños en infraestructura y a la amplitud de las regiones golpeadas.
El gobierno colombiano ha solicitado apoyo humanitario y técnico para atender a las víctimas y garantizar la atención médica de los heridos. Hospitales y centros de salud operan bajo presión, mientras se habilitan espacios temporales para dar cobertura a la creciente demanda. La situación también ha generado un fuerte impacto social, con miles de familias desplazadas y comunidades enteras en condiciones de vulnerabilidad.
La tragedia ha despertado muestras de solidaridad tanto dentro como fuera del país. Organismos internacionales y gobiernos de la región han ofrecido asistencia, enviando insumos médicos, alimentos y equipos especializados para reforzar las labores de rescate. Sin embargo, las autoridades advierten que el proceso de recuperación será largo y requerirá coordinación constante entre distintos niveles de gobierno y actores internacionales.
El terremoto se perfila como uno de los más graves en la historia reciente de Colombia, no solo por el número de víctimas, sino por las consecuencias estructurales y sociales que dejará en las zonas afectadas.



