Estados Unidos.- Un sistema de tormentas severas azotó el noreste y el Atlántico medio de Estados Unidos, dejando a su paso inundaciones repentinas, daños por tornados y cortes masivos de energía. Las ciudades de Nueva York, Filadelfia, Washington D.C. y Baltimore se encuentran entre las más afectadas, con millones de personas bajo advertencias oficiales y restricciones de movilidad.
Las lluvias torrenciales provocaron acumulaciones superiores a los 180 milímetros en sectores del corredor I-95, generando desbordamientos de ríos y calles anegadas. En Nueva York, estaciones del metro quedaron inundadas y se confirmaron tornados en Long Island y Queens, con daños en viviendas y comercios. En Delaware, otro tornado impactó la ciudad de Dover, destruyendo estructuras y dejando a miles de usuarios sin electricidad.
El transporte aéreo sufrió un colapso significativo: la Administración Federal de Aviación (FAA) reportó más de 800 vuelos cancelados y retrasos en otros 6,000 itinerarios, afectando principalmente a los aeropuertos de Nueva York y Filadelfia. En tierra, carreteras y túneles permanecieron cerrados por inundaciones, mientras equipos de emergencia realizaron decenas de rescates de personas atrapadas en vehículos.
Las autoridades confirmaron al menos una víctima mortal en Virginia, donde un hombre falleció tras ser alcanzado por un rayo en Cape Charles. En Pensilvania y Nueva Jersey se reportaron heridos leves y daños materiales en escuelas, hoteles y clubes de playa.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) mantiene vigentes las alertas por lluvias intensas y advierte que las condiciones peligrosas podrían extenderse hasta la noche del sábado. Se espera una mejoría gradual a partir del domingo 23 de agosto, con cielos despejados en Washington D.C. y Filadelfia.
La NOAA y el NWS mantienen activo un aviso de “riesgo de inundación repentina” para el noreste y el Atlántico medio, con especial atención en Nueva York, Filadelfia, Baltimore y Washington D.C. De acuerdo con el pronóstico, “existe un peligro potencial de inundaciones en áreas urbanas y de difícil drenaje, así como en comunidades cercanas a ríos y arroyos que ya han experimentado crecidas recientes”.



