Mazatlán, Sin (RI Noticias). – La inteligencia artificial (IA) ha evolucionado durante décadas y, aunque en los últimos cuatro años ha ganado gran popularidad gracias a la inteligencia artificial generativa, su alcance va mucho más allá de la creación de imágenes, memes y videos. Así lo explicó Gonzalo Ceballos, experto en tecnología, quien señaló que estos sistemas comenzaron a desarrollarse desde hace décadas y actualmente pueden generar texto, imágenes, audio y video, además de realizar tareas mediante sistemas capaces de interactuar con las personas.
Uno de los cambios más importantes es la posibilidad de utilizar la propia inteligencia artificial como una herramienta de aprendizaje. Ceballos destacó que los usuarios pueden recurrir a estos sistemas para capacitarse y resolver dudas sobre la tecnología. También explicó que, durante años, las personas contribuyeron indirectamente al entrenamiento de sistemas de IA mediante aplicaciones gratuitas, filtros, generadores de imágenes y herramientas CAPTCHA utilizadas para identificar textos, objetos e imágenes.
“La inteligencia artificial te puede ayudar a entender la inteligencia artificial”, afirmó durante entrevista.
La creciente capacidad de estos sistemas también está modificando la manera en que las personas se relacionan con la tecnología. Actualmente, las respuestas generadas por una IA pueden resultar difíciles de distinguir de las producidas por un ser humano, tanto en texto como en contenidos audiovisuales. Incluso se ha extendido su utilización como una forma de apoyo emocional o consejería, especialmente en Estados Unidos, lo que abre nuevas posibilidades, pero también plantea interrogantes sobre los límites de la interacción entre humanos y sistemas automatizados.
En materia educativa, el especialista consideró que el objetivo no debe ser que todas las personas aprendan a desarrollar inteligencia artificial, sino que sepan utilizarla y relacionarse adecuadamente con ella. Para ello, destacó la importancia de fortalecer habilidades como el pensamiento crítico, el pensamiento lógico y la comunicación. El principal reto, advirtió, podría encontrarse en la fuerza laboral actual, debido a que la IA puede automatizar una cantidad importante de tareas de oficina y favorecer a quienes logren adaptarse y capacitarse en el uso de estas herramientas.
En el ámbito empresarial, Ceballos identificó tres grandes áreas de aplicación: la IA generativa, los sistemas de programación y los agentes de inteligencia artificial. Estos últimos pueden interactuar con clientes y prospectos, dar seguimiento y ejecutar determinadas tareas de manera similar a un trabajador. De esta manera, la inteligencia artificial se perfila no solo como una herramienta tecnológica, sino como un elemento capaz de transformar la educación, las empresas, la comunicación y el empleo, por lo que el desafío será aprender a aprovechar sus beneficios sin perder las capacidades humanas fundamentales.



