Mazatlán, Sin (RI Noticias). – El 60 por ciento del presupuesto del Ayuntamiento de Mazatlán ya se encuentra comprometido en cuatro rubros que representan gastos crecientes y de difícil reducción, informó Gustavo Rojo, director del Observatorio Ciudadano de Mazatlán. Se trata de sueldos y salarios, pensiones y jubilaciones, servicios médicos y medicinas, así como el pago de demandas y obligaciones legales.
De acuerdo con el análisis expuesto, el problema no radica únicamente en el crecimiento del presupuesto municipal, sino en que una proporción cada vez mayor de los recursos queda destinada a gastos fijos. El presupuesto del Ayuntamiento ha pasado de alrededor de mil 500 millones de pesos en años anteriores a cerca de 3 mil 500 millones actualmente; sin embargo, el crecimiento de las obligaciones ha sido mayor al de los ingresos, reduciendo los recursos disponibles para atender otras necesidades.
Uno de los rubros que más preocupa es el de las pensiones y jubilaciones. Rojo señaló que tan solo de 2025 a 2026 este gasto aumentó alrededor de 100 millones de pesos y advirtió que, de mantenerse la tendencia, podría alcanzar entre mil y mil 200 millones de pesos hacia 2030. Las condiciones de jubilación existentes en el Ayuntamiento también representan un factor de presión, debido a los años de servicio requeridos para acceder a este beneficio.
“Si ahorita estamos en 600 millones, pudiésemos alcanzar los mil, 1200 millones de pesos de aquí al 2030. Entonces va a llegar el momento en que va a ser más la nómina que se va a destinar a los no activos que a los activos.”
La consecuencia directa de este escenario es un menor margen para la inversión pública. Con aproximadamente 40 por ciento del presupuesto disponible para el resto de las necesidades municipales, se dificulta destinar mayores recursos a infraestructura, reparación de calles, alumbrado público y mantenimiento de la red sanitaria. Esta situación, señaló Rojo, ayuda a explicar la persistencia de problemas como los baches y los derrames de aguas negras.
El panorama financiero también alcanza al Instituto de Cultura y al Carnaval de Mazatlán, cuyos gastos son cubiertos en parte mediante transferencias municipales. Ante este escenario, el Observatorio Ciudadano plantea la necesidad de sanear las finanzas públicas y buscar mecanismos para que eventos como el Carnaval sean autosustentables, mediante alternativas como fideicomisos, patronatos y una mayor participación de sectores que se benefician económicamente de la celebración.



