Mazatlán, Sin (RI Noticias). – El Carnaval de Mazatlán requiere un nuevo esquema de organización y financiamiento que permita regular su operación y avanzar hacia la autosuficiencia, planteó Gustavo Rojo, director del Observatorio Ciudadano de Mazatlán, al advertir que la celebración representa una carga importante para las finanzas públicas. Entre 2022 y 2025, señaló, se destinaron 305.1 millones de pesos al Carnaval, mientras que los ingresos generados alcanzaron apenas 150.1 millones.
Las cifras evidencian la brecha entre el costo de la celebración y los recursos que logra recuperar. En 2022 se invirtieron 100 millones de pesos y se obtuvieron 24 millones de ingresos; en 2023 fueron 61.8 millones de gasto contra 48.9 millones de ingresos; en 2024 se destinaron 65 millones y se recuperaron 38.5 millones, mientras que en 2025 el gasto llegó a 78.3 millones frente a ingresos por 37.7 millones.
Para Rojo, esta situación obliga a revisar el modelo bajo el cual se organiza actualmente el Carnaval, debido a que cuando el Instituto de Cultura no logra cubrir sus gastos, el Ayuntamiento termina transfiriendo recursos para solventar las pérdidas. Esto significa que una parte del costo de la fiesta termina siendo absorbida por las finanzas municipales, aun cuando se trata de una celebración que genera beneficios económicos para distintos sectores.
“Yo creo que ya va siendo tiempo de que nos pongamos de acuerdo el gobierno y sociedad para determinar una alguna situación o hacer algo para que esto cambie y que la fiesta se pague sola.”
El director del Observatorio Ciudadano consideró que los sectores que obtienen beneficios directos del Carnaval, como hoteleros, restauranteros y transportistas, deberían involucrarse más en su financiamiento mediante patrocinios y otros mecanismos de participación. La intención sería reducir la dependencia de recursos públicos y establecer reglas claras para la organización, generación y administración de los ingresos de la celebración.
Entre las alternativas planteadas se encuentran esquemas como un fideicomiso o un patronato que permitan involucrar al gobierno y a la iniciativa privada en la organización de la fiesta. El objetivo, explicó, sería conservar la importancia turística y cultural del Carnaval de Mazatlán, pero bajo un modelo regulado y financieramente autosuficiente que evite que las pérdidas continúen siendo absorbidas por el Ayuntamiento.



