Mazatlán, Sin. (RI Noticias).- Durante la conmemoración del XXXI aniversario luctuoso de las víctimas del Huracán Ismael en la explanada de La Puntilla, en Mazatlán, la titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado de Sinaloa, Flor Emilia Guerra Mena, señaló durante su discurso que el protocolo no debía estar saturado de servidores públicos, lo que motivó a que los funcionarios del Gobierno Municipal optaran por retirarse de la primera fila y ceder sus asientos a los familiares de los pescadores fallecidos.
El señalamiento de la funcionaria estatal ocurrió después de que Jacqueline Cisneros, representante de los allegados de las víctimas, lamentara que se restringiera el acceso inicial a los deudos de la tragedia de 1995. En su participación, Cisneros expresó:
“Después de 31 años que han pasado, después de 1995, hoy me siento más triste. Triste porque el día de hoy nuestros familiares no pudieron entrar a la casa o entrar aquí a la explanada. Muchas personas con bastón, mayores de edad, que se quedaron allá afuera, no pueden estar aquí. La verdad es lamentable que haya pasado esta situación. Y lo tengo que decir porque me llena de sentimiento que este evento que es de nosotros, no pudieron estar aquí nuestras familias”.
Tras este pronunciamiento, la Secretaria de Pesca tomó la palabra para reflexionar sobre el sentido del evento y la importancia de priorizar a las familias por encima de las comitivas oficiales. Durante el acto, Guerra Mena enfatizó:
“Este evento no debe de ser para… Le agradezco al municipio que año con año sigan recordando la tragedia que pasó hace 31 años. Debe de ser más que un evento municipal, que un evento de protocolo. Debe de ser realmente algo significativo para el puerto y para las familias. No debe de ser un evento lleno de funcionarios, sino de aquellos que lloran día con día a la partida de sus seres queridos”.
Al escuchar las palabras de la secretaria estatal, los servidores públicos municipales presentes en el presídium y en las primeras filas procedieron voluntariamente a levantarse de sus lugares para que las familias de los pescadores, que se encontraban en las inmediaciones, pudieran tomar asiento en el espacio principal del recinto.



