Mazatlán, Sin (RI Noticias). – Los recientes cambios en el gabinete estatal y los criterios para la selección de futuras candidaturas marcan una nueva etapa de reconfiguración política en Sinaloa. Durante entrevista, el periodista y analista Víctor Flores señaló que los movimientos en áreas estratégicas del gobierno y las medidas impulsadas por Imelda Castro reflejan una disputa por el control político y la preparación rumbo a las próximas elecciones.
“Un gobierno con obras atascadas o infraestructuras a medias, le cobra la factura a la boleta electoral”, expresó Flores al referirse a los cambios en Obras Públicas, Finanzas y el Instituto de Infraestructura Física Educativa, los cuales interpretó como una estrategia para fortalecer la gestión gubernamental y mejorar las condiciones políticas del partido en el estado.
El analista también destacó la influencia de los grupos políticos encabezados por Graciela Domínguez y Feliciano Castro en los nuevos nombramientos, al señalar que varios de los perfiles incorporados cuentan con antecedentes legislativos y vínculos con dichas estructuras. No obstante, cuestionó si estos movimientos responden a una renovación basada en la capacidad técnica o a un reacomodo de lealtades y cuotas de poder.
En cuanto a la selección de candidaturas, Flores señaló que Imelda Castro busca establecer filtros más estrictos para evitar que personas sin respaldo electoral o con trayectorias partidistas cambiantes obtengan posiciones por acuerdos políticos. Bajo esta perspectiva, las encuestas, el trabajo territorial y la capacidad de conseguir votos serían elementos centrales para definir los perfiles que representarán a Morena en los próximos comicios.
Sin embargo, la reestructuración también podría generar inconformidades entre los distintos grupos internos del partido, particularmente entre quienes vean afectados sus espacios de influencia. Para Flores, el desafío estará en demostrar que los cambios se traducen en resultados concretos y no únicamente en una redistribución del poder. Así, la reorganización del gabinete y las nuevas reglas para las candidaturas se perfilan como dos movimientos vinculados a la disputa por el control político y la construcción de la estrategia electoral de Morena en Sinaloa.



